Archivos para mayo, 2014

El altruismo y empatía que mostramos hacia los miembros de nuestra “tribu” contrastan con el odio hacia extranjeros y rivales. De hecho, en las gradas se producen ambos fenómenos de manera simultánea. Mientras se comparte comida, bebida y canciones con los compañeros, también mostramos agresividad hacia los contrarios. Un escenario más en el que la dualidad que caracteriza a nuestra especie es manifiesta.

Por ejemplo, a menudo la cohesión de la “tribu” y su identidad se definen en oposición a otras “tribus”, en este caso el equipo rival. Los himnos, las bufandas, los colores y otros símbolos llaman a la unidad. Pero a la hora de tratar con comunidades desconocidas las cosas cambian. El buen rollo se sustituye por los insultos y la agresividad. Entonces, ¿cuál fue la intención del aficionado del Villarreal que lanzó un plátano a Alves? Los humanos y los chimpancés percibimos a los individuos de fuera del grupo como amenazas. Una estrategia para gestionar la ansiedad que esto produce es deshumanizar a los enemigos. De esta manera se provoca que los veamos como si fueran de otra especie, lo que anula la empatía hacia ellos, desatando así nuestro lado más oscuro y violento sin remordimientos.

Jane Goodall, además de descubrir el potencial agresivo de los chimpancés, averiguó que temen lo diferente. En 1966, una epidemia de polio afectó a varios individuos de la selva de Gombe. A consecuencia de la enfermedad, a tres miembros se les paralizó alguna de sus extremidades. La extraña manera de moverse de los enfermos aterrorizó a la comunidad, la cual respondió primero con miedo y después agresividad.

La percepción de lo que es extraño como un peligro parece estar en lo más profundo del cableado de la mayoría de los mamíferos

Yo, mono

Orgullo mono, publicado originalmente en EL Mundo 

Dani Alves se come el plátano que le lanzaron desde la grada de El Madrigal. GOLTV

 

Al fin las constataciones de Charles Darwin han penetrado en el mundo del deporte. Tras el incidente del plátano que se comió Dani Alves, otros jugadores y personajes famosos como por ejemplo Neymar da Silva han hecho suyo el lema de “Todos somos monos”.

Efectivamente, los seres humanos somos primates. Así aparece en todas las clasificaciones o taxonomías científicas actuales. Pero que nadie se ofenda. Ser mono no es denigrante, sino más bien todo lo contrario, algo de lo que sentirse muy orgulloso. Etimológicamente primates significa los que están en primer lugar, los primeros. Por esta razón, a algunos arzobispos u obispos ingleses se les denomina como Primates Bishops y a los españoles Primados.

Pero estas reacciones positivas no nos dejan olvidar la…

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rousseau“¿Cómo podría suceder así si nosotros nos procuramos más enfermedades que la medicina nos proporciona remedios? La extrema desigualdad en el modo de vivir, el exceso de ociosidad en unos y de trabajo en otros, la facilidad de excitar y de satisfacer nuestros apetitos y nuestra sensualidad, los alimentos tan apreciados de los ricos, que los nutren de substancias excitantes y los colman de indigestiones; la pésima alimentación de los pobres, de la cual hasta carecen frecuentemente, carencia que los impulsa, si la ocasión se presenta, a atracarse avidamente; las vigilias, los excesos de toda especie, los transportes inmoderados de todas las pasiones, las fatigas y el agotamiento espiritual, los pesares y contrariedades que se sienten en todas las situaciones,los cuales corroen perpetuamente el alma: he ahí las pruebas funestas de que la mayor parte de nuestros males son obra nuestra, casi todos los cuales hubiéramos evitado conservando la manera de vivir simple, uniforme y solitaria que nos fue prescrita por la naturaleza.”

 

NOTA JCG:

Esta idealización de épocas pasadas hoy está totalmente superada gracias a la multitud de descubrimientos realizados por arqueólogos  y paleontólogos.

“Ya no puede dudarse que las sociedades preindustriales exterminaron especies, destruyeron hábitats naturales y socavaron los cimientos de su propia existencia durante miles de años.” Jared Diamond – El Tercer Chimpancé.

 

rousseau“Considerando la sociedad humana con una mirada tranquila y desinteresada, parece al principio presentar solamente la violencia de los fuertes y la opresión de los débiles. El espíritu se subleva contra la dureza de los unos o deplora la ceguedad de los otros; y como nada hay de tan poca estabilidad entre los hombres como esas relaciones exteriores llamadas debilidad o poderío, riqueza o pobreza, producidas más frecuentemente por el azar que por la sabiduría, parecen las instituciones humanas, a primera vista, fundadas sobre montones de arena movediza…

Considero en la especie humana dos clases de desigualdades: una que yo llamo natural o física porque ha sido instituida por la naturaleza, y que consiste en las diferencias de edad, de salud, de las fuerzas del cuerpo y de las cualidades del espíritu o del alma; otra, que puede llamarse desigualdad moral o política porque depende de una especie de convención y porque ha sido establecida, o al menos autorizada, con el consentimiento de los hombres. Esta consiste en los diferentes privilegios de que algunos disfrutan en perjuicio de otros, como el ser más ricos, más respetados, más poderosos, y hasta el hacerse obedecer.

 

rousseauLos pueblos, una vez habituados a los amos, no pueden ya pasarse sin ellos.

Hubiera buscado un país donde el derecho a legislar fuese común a todos los ciudadanos, porque ¿quién puede saber mejor que ellos mismos en qué condiciones les conviene vivir juntos en una misma sociedad?”

 

Hubiera querido nacer en un país en el cual el soberano y rousseauel pueblo no tuviesen más que un solo y único interés, a fin de que los movimientos de la máquina se encaminaran siempre al bien común, y como esto no podrá suceder sino en el caso de que el pueblo y el soberano fuesen una misma persona, dedúcese que yo habría querido nacer bajo un gobierno democrático sabiamente moderado.

Hubiera, pues, querido que nadie en el Estado pudiese pretender hallarse por encima de la ley, y que nadie desde fuera pudiera imponer al estado su reconocimiento; porque, cualquiera que sea la constitución de un gobierno, si se encuentra un solo hombre que no esté sometido a la ley, todos los demás hállense necesariamente a su merced

El tercer chimpancé” Buena parte de la historia de la humanidad puede resumirse en los esfuerzos de unos grupos por diezmar, esclavizar o expulsar de su territorio a otros grupos. Los vencedores se apropian de las tierras de los vencidos, y a veces de sus mujeres, privando a estos de la oportunidad de perpetuar sus genes. Ahora bien, la cohesión del grupo depende de la cultura distintiva del grupo, en especial de la lengua, la religión y el arte (incluidos los relatos y las danzas). Tene un material genético mejor que el de la mayoría de los miembros de la tribu no reporta ningún beneficio si toda la tribu resulta aniquilada por sus enemigos. ” pág. 250