Archivos para junio, 2014

GAZZETTA DEL APOCALIPSIS

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Todas las personas con elevadas cotas de poder de este mundo y todos los altos mandatarios, sin excepción, son conspiradores, mentirosos, manipuladores y egoístas.

Todos, y cada uno de ellos.

A muchos les parecerá que ésta es una afirmación exagerada e incluso temeraria y que no se puede generalizar.

Pero aunque lo parezca, esto no es un arrebato visceral e irreflexivo de rabia contra el poder establecido.

Esta conclusión se basa en la lógica más básica y parece mentira que la mayoría de gente aún se niegue a verlo.

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El tercer chimpancé“A la par  que originaba las primeras divisiones de clase conocidas en la historia de la humanidad, la agricultura contribuyó a exacerbar la desigualdad sexual preexistente. Con el advenimiento de la agricultura, las mujeres, se convirtieron muchas veces en bestias de carga, empezaron a teber más embarazos (véase más adelante) y, en consecuencia, su salud se resintió.

(…)

El advenimiento de la agricultura reportó ventajas a una élite, pero empeoró el modo de vida de la mayoría.

(…)

Obligados a elegir entre limitar el crecimiento de la población o intentar aumentar la producción de alimentos, los humanos optamos por esta última solución, que con el tiempo nos enfrentó a problemas tan graves como las hambrunas, la guerra y la tiranía. En la actualidad nos enfrentamos a un dilema semejante, con la diferencia de que ahora podemos aprender de nuestro pasado  ” pág. 264-267

El tercer chimpancé” En concreto, descubrimientos recientes apunta a que la adopción de la agricultura (y de la domesticación de los animales), uno de los supuestos pasos decisivos hacia una vida mejor, en realidad reportó tantos inconvenientes como ventajas. La agricultura no solo comportó el aumento de la producción y el almacenamiento de alimentos, sino también la acentuación de las desigualdades sociales y sexuales, la aparición de nuevas enfermedades y el surgimiento del despotismo, la peor maldición de la historia humana moderna. ” pág. 253

“Junto a la malnutrición, las hambrunas y las enfermedades epidémicas, la agricultura tuvo otra consecuencia funesta para la humanidad: la división en clases de la sociedad. Las tribus cazadoras-recolectoras apenas almacenaban provisiones y no disponían de fuentes permanentes de alimentación, como pueden serlo los huertos o los rebaños de vacas, sino que vivían al día, recolectando plantas y cazando animales. A excepción de los niños, los enfermos y los ancianos, todos colaboraban en la búsqueda de comida. En tales condiciones es imposible que nadie se erija en rey, que haya profesionales especializados y que surja una clase de parásitos sociales que viva a costa del trabajo de los demás.

Por el contrario, en una población agrícola sí es posible que surjan diferencias entre las masas malnutridas y una élite saludable y ociosa” pág. 263

ImpulsaChimpancé en un santuario de Camerún, tras ser rescatado por Proyecto Gran Simio. Foto: @PGSdo por el profesor de Filosofía Moral Jorge Riechmann y por la investigadora Paula Casal, presidenta en España del Proyecto Gran Simio (PGS), el manifiesto que publicamos reclama el reconocimiento jurídico de los grandes simios como personas no humanas.

La moderna primatología ha demostrado que bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes, seres intensamente sociales, curiosos y culturales, y cuya capacidad emocional y cognitiva es muy elevada, son nuestros parientes biológicos vivos más cercanos. Los tratamos como cosas en nuestros ordenamientos normativos (legales, políticos y morales) solo por la omnipresencia de un prejuicioso y destructivo narcisismo de especie.

Tenemos la obligación moral de respetar la vida de los animales sintientes, que son sujetos de su propia vida. No dañar a los seres que pueden ser dañados supondría un avance decisivo en un deseable cambio valorativo.

Este manifiesto está abierto a adhesiones y ya ha sido firmado por numerosos científicos, filósofos, juristas, políticos e intelectuales. Entre ellos, José María Bermúdez de Castro, investigador del CSIC, codirector de Atapuerca y Premio Príncipe de Asturias, la escritora Rosa Montero o el diputado Chesús Yuste.

Paula Casal y Jorge Riechmann      13/06/2014 – 20:40h

Por qué reconocer a los grandes simios como personas no humanas

Hay quienes creen que los términos “ser humano” y “persona” significan lo mismo, pero no es así. Para ser “humano” es necesario y suficiente que alguien o algo tenga ADN de Homo sapiens. Sin embargo, las condiciones necesarias y suficientes para ser persona varían con la disciplina que estemos considerando. En derecho se habla de la personalidad jurídica de las fundaciones o las empresas; en teología, de personas no humanas como los ángeles o las tres personas de la Santísima Trinidad (sólo una de las cuales tendría ADN de Homo sapiens); en psicología se habla de las capacidades emocionales e intelectuales que los niños adquieren a cierta edad; y en ética se habla de las personas como agentes morales, con sus derechos y obligaciones.

Los humanos con ciertas enfermedades, o en coma, carecen total o parcialmente de los atributos de las personas que en cambio exhiben, aunque en distinto grado, todos los homínidos o grandes simios (chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes), que emotiva y cognitivamente pueden compararse con niños de dos años. Es cierto que tienen 48 cromosomas y más pelo, pero también hay humanos con 44, 45, 46, 47, 48 y 49 cromosomas, más pelo y otras diferencias, y no dejan por ello de ser personas.

A tenor de consideraciones como las anteriores, y del deseo de ayudar en las luchas y reivindicaciones prácticas que desarrollan asociaciones como Proyecto Gran Simio, un grupo de filosófas/os, juristas y científicos/as nos hemos animado a redactar el manifiesto cuyo texto se reproduce abajo, acompañado de las primeras firmas ya recabadas.

Como señaló hace más de un cuarto de siglo el gran jurista y teórico de la política italiano Norberto Bobbio, “extendiendo la mirada más allá de nuestro tiempo, se vislumbra la extensión de la esfera del derecho a la vida de las generaciones futuras, cuya supervivencia está amenazada por el crecimiento desmesurado de las armas cada vez más destructivas, y a sujetos nuevos, como los animales, que la moralidad común ha considerado siempre como objetos o, como máximo, sujetos pasivos, sin derechos”. El ser humano es “el tercer chimpancé”, como diría Jared Diamond, o el quinto gran simio: mirarnos en los ojos de alguno de los grandes simios no humanos es encontrar a un ser muy semejante a nosotros, y supone un correctivo necesario para nuestro destructivo narcisismo de especie.

MANIFIESTO

Reconozcamos a los grandes simios como personas no humanas

 

Leer más en: El quinto gran simio somos nosotros.

“El sexo prematrimonial sigue siendo una parte idílica de estilo de vida de los isleños trobiandeses” Eric Lafforgue, fotógrafo.
“Los Trobriandeses se horrorizan de ver cómo los hombres blancos se revuelcan sobre el cuerpo de las mujeres. Un hombre solo eyacula una vez que la mujer conoce un primer orgasmo. La rapidez del acto sexual de los blancos los hacen pasar por idiotas o gente sin educación.”Bronislaw Malinowski, antropólogo.

El fotógrafo Eric Lafforgue visitó con su cámara y sus ganas de aprender lasIslas Trobiand, que se encuentran en el Mar de Salomón y son oficialmente parte de Papúa Nueva Guinea.

Algunas de las pecualiaridades culturales que más le sorprendió son la actitudtolerante hacia el sexo y a los amantes; y la solución de conflictos y el desfogue a través del cricket.

La sociedad Trobiand es matrilineal, el sistema de descendencia se define por la línea materna. Los hijos de los varones quedan adscritos a la familia de la madre, en este caso el hermano de la madre.

Según Lafforgue, las chicas aprenden acerca de la anticoncepción muy temprano y lavirginidad no tiene ningún valor en absoluto. Si una chica se queda embarazada, su familia mantiene al bebé, ya que, según la creencia tradicional local, los hombres sólo ayudan a abrirse a la mujer para el embarazo, pero el verdadero padre es un Baloma o espíritu “No hay vínculo entre el sexo y el embarazo”. Por eso, “las relaciones entre las parejas casadas no tienen mucho en común con lo que sucede en Europa: aquí (en las islas Trobriand) el hombre es el que debe dar regalos a su esposa por la relación.”

La mayoría de las aldeas tienen una choza especial llamado bukumatula que se utiliza paraencuentros extramaritales. “Los isleños Trobiand tienen un enfoque relajado para el sexo antes e incluso después del matrimonio”  “A pesar del hecho de que el VIH y el SIDA se propaga rápidamente a través de la población de la isla, el sexo prematrimonial sigue siendo una parte idílica de estilo de vida de los isleños”. Los habitantes lo llaman “la enfermedad sin medicina”. “La educación occidental cambió el punto de vista de algunos isleños, pero no todos ellos”, continúa Lafforgue.

Tampoco sus costumbres románticas se parecen en nada a las nuestras: consideran la piel blanca y el pelo rubio, feo. “Las costumbres románticas de los isleños de Trobriand no se extienden a los forasteros”. ” Los lugareños son gente muy orgullosa y valoran sus líneas genéticas”

 

Leer más en Una antropóloga en la luna: blog de antropología.: La sexualidad igualitaria: Las Islas Trobiand..

Hace 40 años se desató un sangriento conflicto entre dos clanes de chimpancés, el primero conocido entre primates no humanos. Nuevos análisis de los trabajos de Goodall descubren cómo se gesto aquel enfrentamiento

Se acaban de cumplir 40 años desde el inicio de aquella guerra y, sin embargo, aún estamos entendiendo lo que pasó entre los árboles del Parque Nacional de Gombe, en Tanzania. Dos clanes rivales de chimpancés, surgidos tras dividirse un grupo mayor, se enfrentaron violentamente en la primera guerra conocida entre primates no humanos y que terminaría con el cruel y sangriento exterminio de uno de los bandos. Siete machos y dos hembras aniquilados en horripilantes palizas que llenaron de pesadillas las noches de la primatóloga Jane Goodall, como ella misma recordaría después, abrumada por el descubrimiento del terror que eran capaces de desatar.

Sin embargo, no se entendía por completo lo que ocurrió en aquella selva en la década de 1970. Goodall llevaba ya unos años observando a estos chimpancés con los que había establecido una relación empática. A comienzos de esa década, el grupo comenzó a dividirse hasta que finalmente se crearon dos clanes independientes, uno al norte y otro al sur. Y en 1974 llegó el cruel asesinato de Godi, que se convertiría en el primero de muchos, hasta que todos los machos de su grupo fueron aniquilados.

Ahora, investigadores de la Universidad de Duke han metido toda la información disponible en el ordenador para tratar de arrojar luz sobre este trágico episodio gracias al análisis algorítmico de las redes sociales que allí se establecieron. Todo lo que sucedía por aquellos días quedaba escrito en los cuadernos de notas de Goodall y su equipo. Habían establecido un puesto de alimentación en el que a veces entregaban plátanos a los chimpancés para ganarse su confianza. Ellos se acercaban por allí en grupos o parejas, compartiendo el rato. Los investigadores apuntaban que tal o cual chimpancé había acudido y con quién y qué hacían.

Leer más en: Las notas antiguas de Jane Goodall revelan las claves de la primera guerra entre chimpancés – Materia.