Archivos para febrero, 2015

genes, pueblos y lenguasEl cerebro humano aumentó continuamente hasta Homo sapiens, hace unos 300.000 años, cuando su crecimiento,  juzgar por las dimensiones del cráneo, se detuvo... Conocemos bien la diferencia entre nosotros y nuestros vecinos más cercanos en la evolución, los grandes simios. La innovación importante que distingue al hombre de estos primos lejanos fue la comunicación, posibilitada por un lenguaje, bastante rico y refinado.

No existen lenguas “primitivas”; las 5000 que hoy existen en la Tierra son igual de ricas, por lo menos en potencia. Cualquier persona dotada de una inteligencia normal… puede aprender perfectamente cualquier lengua, si lo hace a una edad lo bastante temprana. Pero los niños que han pasado sus primeros cuatro, cinco o seis años sin aprender ninguna, por falta de enseñanza, ya no pueden alcanzar el conocimiento perfecto de ninguna, cualquiera que sea. Si la enseñanza empieza aún más tarde puedes ser incapaces de articular palabra. Todo esto no tiene nada que ver con el estudio de un segundo idioma, que se puede aprender a cualquier edad, después de dominar la lengua materna. Solo hay una limitación en el aprendizaje de una segunda lengua: después de la pubertad, a casi todos les resulta muy difícil aprender a pronunciar sonidos de la lengua extranjera que no existen en la suya. He aquí una buena razón para introducir la enseñanza de lenguas extranjeras en primaria y secundaria. Por desgracia, la mayoría de los gobiernos hacen caso omiso de esta regla casi absoluta.”

 

 

el gen egoístaCuando morimos, hay dos cosas que podemos dejar tras nuestro: los genes y los memes. Fuimos construidos como máquinas de genes, creados para transmitir nuestros genes. Pero tal aspecto nuestro será olvidado al cabo de tres generaciones.

Pero si contribuyes al mundo de la cultura, si tienes una buena idea, compones una melodía, inventas una bujía, escribes un poema, cualquiera de estas cosas puede continuar viviendo, intacta, mucho después que tus genes se hayan disuelto en el acervo común. Sócrates puede o no tener uno o dos genes vivos en el mundo actual, como lo señaló G:C: Williams, pero ¿a quién le importa? En cambio, los complejos memes de Sócrates, Leonardo, Copérnico y Marconi todavía son poderosos.

Tenemos el poder de desafiar a los genes egoístas de nuestro nacimiento y, si es necesario, a los memes egoístas de nuestro adoctrinamiento. Incluso podemos discurrir medios para cultivar y fomentar deliberadamente el altruismo puro y desinteresado: algo que no tiene lugar en la naturaleza, algo que nunca ha existido en toda la historia del mundo. Somos construidos como máquinas de genes y educados como máquina de memes, pero tenemos el poder de rebelarnos contra nuestros creadores. Nosotros, solo nosotros en la Tierra, podemos rebelarnos contra la tiranía de los replicadores egoístas.” p. 260, 262.

 

Si la principal diferencia entre un ratón y un humano es el tamaño de su córtex cerebral, ¿por qué no se puede inyectar genes humanos a un ratón y hacer que su córtex se amplifique? Sí se puede. Científicos del Instituto Max Planck, la gran organización alemana de investigación pública, han descubierto un gen clave para la evolución del córtex cerebral humano, la sede de la mente. El gen apareció después de nuestra separación evolutiva de los chimpancés, pero antes de que divergiéramos de los neandertales. Y su inyección artificial en un ratón causa la amplificación de su córtex. De momento, los ratones siguen sin resolver ecuaciones diferenciales.

Si el gran problema biológico pendiente de resolver es cómo funciona el cerebro humano, la mayor cuestión evolutiva es cómo evolucionó esa máquina prodigiosa. Es sabido que las diferencias genéticas que nos separan de un chimpancé son muy escasas, pero también deben ser muy importantes, porque sin ellas no habría lenguaje ni poesía, ni arte ni ciencia. Ni siquiera metafísica. De ahí los grandes esfuerzos investigadores que están en marcha para encontrar esos pocos genes tan raros pero tan trascendentales.

Las nuevas y poderosas herramientas de la genómica han permitido a Wieland Huttner, Marta Florio, Svante Pääbo y sus colegas de los institutos Max Planck de Biología Celular Molecular y Genética, en Dresde, y de Antropología Evolutiva, en Leipzig, organizar una apabullante operación de caza y captura de los genes responsables del crecimiento explosivo del córtex cerebral durante la evolución humana. Presentan su estrategia y sus resultados en Science.

vía Hallado un gen clave en la evolución de la mente | Ciencia | EL PAÍS.

La evolución actúa como MacGyver, un tipo capaz de construir artefactos con los que derrotar a un ejército aprovechando los adminículos que se pueden encontrar en una ferretería de pueblo. Como el agente especial que protagonizaba la serie de los ochenta, la selección natural toma las herramientas que tiene a mano y les da nuevos usos. Un ejemplo son las plumas, que funcionaban como un sistema de climatización para los dinosaurios y acabaron sirviendo para volar. Otra muestra de la forma de operar de la naturaleza son las manos humanas. Con un pulgar enfrentado al resto de dedos, permiten manejar con precisión desde puntas de lanza hasta pinceles y se consideran un paso fundamental en el proceso de humanización. Sin embargo, como mostraba un estudio reciente, nuestros ancestros tenían manos modernas mucho antes de que sus cerebros fuesen capaces de utilizarlas para crear tecnología. Es posible que aquellas herramientas resultasen ya útiles para hurgar en el tronco de los árboles en busca de comida o recolectar raíces, y después, cuando la aparición de una mente más compleja lo hizo posible, se acabasen empleando para tareas más sofisticadas.

Nuestro cerebro, como otras partes del cuerpo, también es un collage de piezas heterogéneas que resultaron útiles en algún momento de la historia evolutiva o, al menos, no fueron tan nocivas como para ser descartadas. Ese gusto por el reciclaje ha tomado un nuevo significado cuando se trata del cerebro de una especie como la humana, que a través de la cultura ha reformulado las reglas de la evolución.

Leer más en: El cerebro humano es una máquina hecha con piezas recicladas | Ciencia | EL PAÍS.

Aunque están alejadas evolutivamente de nosotros, en las aves ocurre exactamente lo mismo. Se ha demostrado que los individuos dominantes habitan los territorios donde hay menos peligros y existe menor presencia de depredadores. Por el contrario, los subordinados deben ocupar las zonas más expuestas: las partes bajas del árbol, el suelo, etc. Para demostrarlo, el biólogo Frank Ekam anilló a todas las palomas de una zona. Tras unas semanas, cuando examinaron los restos de las rapaces que se alimentan de ellas comprobaron que todas las anillas pertenecían a las subordinadas. Había una correlación directa entre el estatus de las palomas y su esperanza de vida.

En los seres humanos también existe esta conexión. Recordemos otro caso, el de los desastres naturales acon-tecidos en Nueva Orleans en el año 2006. Las personas con menos recursos vivían en construcciones débiles, que además estaban ubicadas en zonas donde previamente ya se sabía que existía un grave peligro de inundación o derrumbe. Con los terremotos sucede lo mismo: los pobres siempre habitan las zonas más vulnerables. Por lo tanto, la posición en la jerarquía —asociada al poder adquisitivo en los humanos— puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte para todos los animales.

Pablo Herreros Ubalde

La ciencia comienza a descubrir otros beneficios del poder no tenidos en cuenta hasta ahora. Durante el desastre nuclear de Chernobil (Ucrania), las personas más humildes, normalmente las menos vinculadas al Partido Comunista, murieron o enfermaron en mayor porcentaje que las mejor conectadas. Algunas familias tuvieron que quedarse y posteriormente tampoco pudieron pasar temporadas fuera de la zona para hacer descender los niveles de radiación en su cuerpo. Éstas desarrollaron un mayor número de tumores y por término medio fallecieron antes.

Aunque están alejadas evolutivamente de nosotros, en las aves ocurre exactamente lo mismo. Se ha demostrado que los individuos dominantes habitan los territorios donde hay menos peligros y existe menor presencia de depredadores. Por el contrario, los subordinados deben ocupar las zonas más expuestas: las partes bajas del árbol, el suelo, etc. Para demostrarlo, el biólogo Frank Ekam anilló a todas las palomas de una zona. Tras unas semanas…

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El azar y el misterio

Publicado: 26 febrero, 2015 en Sin categoría

Estética existencial

loteria¿Cabe mayor misterio que el origen y evolución del universo? Pues Darwin descubrió la trampa de la naturaleza, que consiste en apostar a todas las posibilidades y -luego- eliminar los boletos que no han acertado. Así se ganaría cualquier carrera.

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APEGO A LAS PAREJAS

Aunque a veces damos por sentado que se trata de un patrón único que caracteriza a los seres humanos, lo cierto es que el apego a largo plazo a una pareja se halla en un 3% de todos los mamíferos, incluidos los castores, los marmosetas, los macacos tití, los gibones, el ratón de patas blancas, los ratones de campo y el ratón de los pinos. Sin embargo, la mayoría de mamíferos, aunque sean sociales, son promiscuos o estacionales en sus pautas de emparejamiento. Una proporción mucho más elevada de aves (cerca del 90%) sienten una fuerte preferencia por su pareja y mantienen relaciones a largo plazo. Nuestros parientes vivos más cercanos (los chimpancés y los bonobos) no establecen relaciones de pareja a largo plazo, y lo mismo ocurre en la mayoría de roedores y monos.

El apego a largo plazo a una pareja es una forma altamente significativa de sociabilidad: amamos al otro, queremos emparejarnos con él, estar juntos, verle prosperar y cuidarlo. Nos entristecemos durante la separación o cuando nuestra pareja está herida o amenazada. Cuando una pareja fallece, el miembro superviviente se deprime y a veces le cuesta mucho recuperrse de esa tristeza. Sin embargo, el apego a una pareja no implica exclusividad sexual —tal y como revelan estudios genéticos en roedores y humanos—, lo cual podría estar relacionado con la diversidad genética, tal y como sugieren los estudios sobre el topo común (que tiene el evocador nombre científico de Cryptomys hottentotus hottentotus)”

LOS MECANISMOS DEL APEGO A LA PAREJA

Desde hace poco sabemos que la dopamina desempeña una función en el afecto entre las parejas y en la conducta paternal/maternal. Se necesita tener acceso a los receptores de dopamina D2 para formar un vínculo afectivo de pareja, mientras que la activación de los receptores de dopamina D1 bloquean ese mismo vínculo. Después de la formación del vínculo, los receptores de D1 se regulan al alza, impidiendo así la formación de un segundo vínculo. Para que la dopamina funcione en los emparejamientos, sus receptores D2 tienen que estar situados cerca de los receptores de la OXT en las mismas neuronas del sistema de recompensas;