Jared Diamond en “El tercer chimpancé”

Publicado: 16 febrero, 2015 en Bases biológicas, Bases sociológicas, Citas, Humanos
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El tercer chimpancéLas primeras indicaciones que nuestros antepasados llegaran a destacar entre los animales son los burdísimos utensilios de piedra que comienzan a aparecer en África hace unos dos millones y medio de años. La abundancia de utensilios indica que empezaban a desempeñar un papel significativo y habitual en el modo de vida de los humanos. En contraste, nuestros parientes más próximos, los chimpancés pigmeos y los gorilas, no emplean herramientas, en tanto que los chimpancés comunes fabrican algún utensilio rudimentario de vez en cuando, pero sin llegar a depender de ellos para su supervivencia.

No obstante, esas burdas herramientas de los humanos no supusieron un gran impulso para el éxito de nuestra especie. Durante un millón y medio de años más, la raza humana siguió confinada en los territorios africanos. Hace aproximadamente un millón de años, los humanos logramos expandirnos hacia las zonas templadas de Europa y Asia, y de ese modo nos convertimos en la especie de chimpancés que ocupaba un territorio más amplio… Hace cien mil años, los humanos, al menos los de Europa y Asia occidental —los neanderthales—, utilizaban el fuego regularmente. Entre otros aspectos, … Se desconoce si ya habíamos desarrollado el lenguaje, la drogadicción, los extraños hábitos sexuales que hoy nos caracterizan y nuestro peculiar ciclo vital, pero dado que el hombre de Neandertal rara vez sobrepasaba los cuarenta años, es posible que la menopausia femenina aún no existiera.

La primera evidencia incontestable de un gran salto adelante en nuestra conducta aparece súbitamente en Europa hace unos cuarenta mil años, coincidiendo con la llegada,a través de Oriente Próximo, del Homo sapiens africano de características anatómicas modernas. En este momento, la sociedad humana incorpora elementos como el arte, la tecnología basada en herramientas especializadas, las diferencias culturales entre distintos lugares geográficos y l desarrollo de innovaciones culturales con el transcurso del tiempo.

La conjetura que se me antoja más acertada es que el salto adelante fue desencadenado por el perfeccionamiento del lenguaje.

Aunque por lo general se cree que el hombre de Cromagnon fue el primer depositario de los rasgos más nobles de la humanidad, lo cierto es que también le caracterizaban dos rasgos que están en la raíz de nuestros problemas actuales: la proclividad a cometer asesinatos en masa y la tendencia a destruir el entorno.  Aun antes de la época cromagnon, los fósiles de cráneos perforados con objetos punzantes o rotos para extraer la masa encefálica atestiguan la existencia del asesinato y del canibalismo.

La eficacia de los humanos cuando se trata de destruir sus recursos básicos se pone de manifiesto en la extinción de casi todos los animales australianos de gran tamaño después de que los humanos colonizaran Australia hace cincuenta mil años, y de algunos de los grandes mamíferos de Eurasia y África tras la mejora de la tecnología aplicada a la caza…

El ritmo del progreso se aceleró cuando finalizó la última glaciación, hace unos diez mil años… La agricultura surgió poco después y al cabo de algunos milenios, los primeros textos escritos comienzan a documentar los avances de la creación tecnológica. Los textos revelan, asimismo, que la adicción a las drogas ya era un fenómeno conocido y que el genocidio se había convertido en algo rutinario y admirado. La destrucción del hábitat comenzó a socavar los cimientos de numerosas sociedades, y los primeros colonos polinesios y malgaches causaron el exterminio masivo de las especies de los territorios que habían ocupado. A partir del año 1492, la expansión mundial de las sociedades europeas alfabetizadas nos permite estudiar en detalle los avances y la caída de la humanidad.

En las últimas décadas hemos desarrollados los medios necesarios para enviar señales de radio a otras estrellas y también para hacer saltar la Tierra por los aires. Si la humanidad escapa de ese brusco final, la explotación de buena parte de la productividad del planeta, el exterminio de otras especie y los daños medioambientales no podrán seguir en la actual espiral de aceleración durante ni siquiera un siglo… El hambre, la contaminación y la tecnología destructiva van en aumento, mientras que las tierras cultivables, las reservas de vida marina y otros productos naturales, y la capacidad del entorno para absorber la basura, están decreciendo. Una situación den la que un número creciente de personas con mayor poder se enfrentan por unos recursos cada vez más escasos tendrá que explotar por algún dado.

¿Qué futuro podemos predecir?

Tenemos sobrados motivos para el pesimismo… el avance de la destrucción ha cobrado un impulso imparable y que los propios humanos nos encontramos entre los muertos vivientes, abocados a un futuro tan poco prometedor como el de los otros dos chimpancés.” pág. 485-488 .

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