Jared Diamond en “El tercer chimpancé”

Publicado: 18 febrero, 2015 en Bases biológicas, Bases sociológicas, Citas, Humanos
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El tercer chimpancéApéndice

Una vez que el linaje humano se separó del linaje de los chimpancés en África, los humanos primitivos se expandieron hacia Europa y Asia hace aproximadamente dos millones de años. (Ahora sabemos que esa expansión no ocurrió hace un millón de años, la estimación que reflejé en mi libro en 1992, sino antes).

En cuanto al lugar donde se produjo el gran salto adelante, los descubrimientos acumulados desde 1992 confirman con creciente seguridad que el lugar fue África, como argumentaba en mi libro… Es posible que los neandherthales no fueran tan toscos como los suelen pintar, pero en cualquier caso su ADN ha resultado ser muy distinto de los seres humanos actuales, y no se asemeja más al de los europeos actuales que al de otros seres humanos de nuestros días. Esto parece indicar que los neanderthales de Europa no evolucionaron para convertirse en los europeos modernos, sino que fueron reemplazados por otra estirpe humana moderna de algún otro lugar (probablemente África), sin que se produjera entre ellos más que un mínimo cruzamiento

África también tienen una orientación norte sur. Lo cual supone que, igual que América, África es mucho más larga de norte a sur que de este a oeste. Este hecho desempeñó un papel clave en la historia africana, tal como lo había desempeñado en la historia de la América indígena. Los cultivos y animales domésticos de origen euroasiático que se introdujeron por el norte de África y el África occidental tropical, se difundieron con lentitud o no se difundieron en absoluto hacia las zonas meridionales por el eje norte sur de África.

A casi todos nos fascina el romántico misterio que envuelve a los monumentos y ciudades abandonadas de civilizaciones desaparecidas, que hoy han sido invadidos por la selva o yacen en el olvido en desiertos o regiones inhóspitas. Los descubrimientos realizados por los arqueólogos en las últimas décadas han demostrado que los daños medioambientales causados inadvertidamente por los mismos pueblos que erigieron esos monumentos y ciudades fue un factor que contribuyó en muchos casos a su hundimiento.” pág. 493-494, 499-500.

FIN

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