Saber y desear: sobre la actualidad de Podemos

Publicado: 27 abril, 2015 en Artículos, Bases sociológicas, Humanos
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Quizá el problema de fondo aquí sea el conocimiento mismo de la política. La política no trata con un objeto dado de antemano, regido por “leyes” y por tanto previsible, mensurable, predictible. Esto es lo que creyó, fundamentalmente, la tradición occidental hegemónica, desde perspectivas ideológicamente diversas, pero epistemológicamente hermanas, del platonismo al positivismo, pasando por la Ilustración y el marxismo ortodoxo. Por eso vieron a la política como expresión de otras instancias realmente determinantes (la Economía, la Historia, la Naturaleza, la Razón) y no como creación radical de la propia comunidad y de los sujetos.

La política, en ese sentido, se parece más al arte: crea aquello que imagina, por lo que tiene un elemento de radical imprevisibilidad. Aunque, como en el fútbol cada lunes, abunden las explicaciones retrospectivas acerca de las “condiciones” que “explicaban” la “necesidad” de que ocurriera lo que sucedió. Prefiero la sugerente interrogación de Isaiah Berlin: “¿Dónde estaba la Quinta Sinfonía antes de ser creada?”

La política es creación, sí, pero de voluntades colectivas. Por eso no basta con enunciar el valor de la meta deseada, sino que hay que volverlo valioso para los demás, sobre todo en democracia. De ahí que la eficacia dependa no exclusivamente del valor en sí, sino de cómo les suene a aquellos a los que les habla, en cómo se inscriba en el contexto y la tradición particulares en que aparece e intenta cuajar.

La contracara del discurso que deduce la eficacia de la deseabilidad es dar por descontado que lo indeseable no puede ser eficaz. Esto ha llevado a cierta izquierda española a minusvalorar la potencia política de la Transición y de sus partidos clave.

El discurso de la Transición ha creado un imaginario, una cultura política, una subjetividad y un modo de reconocerse para una inmensa mayoría de españoles. Su potencia yace en su capacidad de encarnarse en millones de miradas e interpretaciones del pasado de España y de su presente. Eso es un relato, una narrativa, con su impalpable capacidad de hacerse biografía personal, de anudar viejas fotos familiares con la historia de un país. Un modo de vida de cuatro décadas no se sustenta solo en el carisma, en el miedo, en los medios masivos, en el dinero europeo o en la tutela armada. No estamos ante un poder de arriba abajo que domina una sociedad adormecida, independientemente de la valoración política que nos merezca la etapa histórica.

Si esto no se comprende, no se entiende la envergadura de la lucha que ha lanzado Podemos y las probabilidad y avatares de la misma. Podemos se ha levantado contra un imaginario que no es de cartón-piedra. La actual conmoción del discurso de la Transición no viene a demostrar su eterna falsedad: es un síntoma de su historicidad, de la posibilidad de su fin de ciclo.

vía Saber y desear: sobre la actualidad de Podemos.

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