Archivos para agosto, 2015

Trabajo, trabajadores, clase y género: la empresa red y la nueva división social del trabajo

La cuestión crucial ha sido siempre el modo en que este trabajo se organiza y se compensa. La división del trabajo era, y todavía es, una medida de lo que se valora y lo que no en la contribución laboral. Este juicio de valor organiza el proceso producción. También define los criterios según los cuales se reparte el producto, lo que determina el consumo diferencial y la estratificación social. La división fundamental en la sociedad red, aunque no la única, es entre trabajadores autoprogramables y trabajadores genéricos. Los trabajadores autoprogramables tienen la capacidad autónoma para centrarse en la meta que se les ha asignado en el proceso de producción, encontrar la información relevante, recombinarla en forma de conocimiento utilizando el conocimiento acumulado y aplicarla en las tareas necesarias para lograr el objetivo del proceso. Cuanto más complejos son nuestros sistemas de información y más interconexiones tienen con las bases de datos y as fuentes de información, más necesitan los trabajadores utilizar esta capacidad de búsqueda y recombinación de información. Esto requiere una educación adecuada, no en términos de habilidades, sino de capacidad creativa y recursos para evolucionar con los cambios organizativos y tecnológicos y con los nuevos conocimientos. Por el contrario, las tareas que apenas se valoran pero que siguen siendo necesarias se asignan a los trabajadores genéricos, que van siendo reemplazados por máquinas o trasladados a centros de producción de bajo coste dependiendo de un análisis dinámico de coste-beneficio. La inmensa mayoría de los trabajadores del planeta y la mayoría en los países avanzados siguen constituyendo mano de obra genérica. Son desechables, excepto si ejercen su derecho a existir como seres humanos y ciudadanos mediante la acción colectiva. Sin embargo, en términos de creación de valor (en el campo de las finanzas, la fabricación, la investigación, los deportes, las acciones militares o el capital político), lo que cuenta para cualquier organización que controle los recursos es el trabajador autoprogramable.

En este sistema, el principal problema para los trabajadores, además de la explotación en el sentido tradicional, es la segmentación en tres categorías: aquellos que son fuente de innovación y valor, los que se limitan a obedecer instrucciones y aquellos que, desde la perspectiva de los programas de obtención de beneficios del capitalismo global, son estructuralmente irrelevantes, bien como trabajadores (sin formación suficiente, habitantes de zonas sin la infraestructura ni el entorno institucional adecuados para la producción global), bien como consumidores (demasiado pobres para formar parte del mercado). bien ambos. La preocupación principal de una gran parte de la población mundial es evitar la irrelevancia y establecer una relación significativa, como la que solemos llamar explotación. Porque la explotación tiene sentido para el explotado. El mayor riesgo lo corren aquellos que se vuelven invisibles a los programas que controlan las redes globales de producción, distribución y valoración.

” Pág. 57-58, 61

Una de las figuras más cuestionadas dentro del campo electoral es, sin duda, la del obrero de derechas. “Tonto seguro”, “analfabeto funcional” o “fascista acreditado”, el obrero de derechas ha cargado siempre en su espalda con adjetivaciones muy negativas. Y aun cuando es cierto, como explica Gramsci, que a través del concepto de “nación” las clases dominantes generan en el pueblo un sentimiento de identidad en contra de un enemigo exterior, utilizando la metáfora del “destino nacional” para afianzar un proyecto “burgués”, y que, de esta forma, el obrero se derechiza exaltando “la patria”, en la actualidad, este componente no explicaría en toda su dimensión la dirección de su voto, sobre todo en un país como Estados Unidos, y en un mundo tan globalizado como el actual.

George Lakoff, lingüista cognitivo y asesor habitual de las campañas electorales del partido demócrata, trata de explicar el comportamiento electoral en su conocido ensayo “No pienses en un elefante”. Para entender a Lakoff resulta preciso simplificar el pluralismo político y reducirlo a la eterna rivalidad entre republicanos y demócratas, más allá de la cual parecen agotarse todas las ideologías del Imperio.

Lakoff parte de dos modelos de familia contrapuestos: la del padre estricto y la del padre protector. El modelo del padre estricto parte de la base de que el mundo es un lugar peligroso y siempre lo será, el mal está presente en él. Además, el mundo es competitivo. Siempre habrá ganadores y perdedores. Los niños nacen malos, siempre quieren hacer lo que les gusta, lo que no es bueno. Por tanto, hay que conseguir que sean buenos. Para ello necesitan un padre estricto que proteja a la familia, un padre que los eduque y les enseñe la diferencia entre el bien y el mal. Al padre se le debe obediencia, es una autoridad moral. Si el niño no obedece debe ser castigado, solo así logrará una disciplina interna, disciplina que necesita para prosperar en un mundo competitivo. Cuando los niños buenos se hacen mayores, o han aprendido disciplina y pueden prosperar, o no la han aprendido. A partir de ese momento, el padre ya no se entremeterá más en sus vidas.

Este modelo tiene importantes consecuencias políticas, entre las cuales voy a destacar las siguientes, siguiendo e inspirándome en Lakoff:

1) Las personas son adultas y no necesitan que el Estado se entrometa en sus asuntos.

2) Los que prosperan son aquellos que han sido disciplinados y, “sensu contrario”, los que fracasan han sido indisciplinados y merecen, por tanto, su castigo. No es bueno premiar a los malos con costosos programas sociales. Si se les premia, nunca aprenderán a ser buenos.

3) Los que son buenos y prósperos han de ser premiados por su esfuerzo con una bajada de impuestos, pues no es justo castigarles con más impuestos.

4) No es bueno que el Estado financie la educación pública, sería necesario establecer un sistema de asignaciones (el famoso cheque escolar), porque los niños inmorales e indisciplinados pueden llevar a los niños morales y disciplinados por el mal camino. Los padres, así, podrán elegir la escuela (esta idea potenciaría la marginación y la exclusión social, es obvio).

5) El matrimonio homosexual no debe aceptarse porque rompe el modelo del “padre estricto” (el discurso moral es, en realidad, un discurso político, la norma en sí no afecta al matrimonio de aquellos que se casaron por la Iglesia pero las ideas conservadoras se ven amenazadas).

vía El obrero de derechas. Motivación y sentido del voto | La Réplica.

Una reflexión para la gente de buena fe que quiere comprender la falta de  reacción de las personas ante los desmanes de México.

FotoEl hábitat laboral de Ha-Joon Chang (Seúl, Corea del Sur, 1963) no es el que uno espera de alguien a quien la revista Prospect incluyó el año pasado entre los 10 pensadores más influyentes del mundo. Su cruzada contra la ortodoxia económica se libra desde un despacho de apenas 15 metros cuadrados en la Facultad de Económicas de Cambridge, con una pequeña mesa de madera, un viejo ordenador, cajas de cartón y las paredes repletas de áridas publicaciones académicas y de diferentes ediciones de sus libros, traducidos a más de 30 idiomas, que han comprado cerca de dos millones de personas por todo el mundo. Autor de bestsellers como 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo, Chang acaba de publicar en España Economía para el 99% de la población. Un ensayo que pretende demostrar que todo el mundo puede comprender la economía y que esta, al contrario de lo que sostiene el pensamiento dominante, no es una ciencia que exhiba verdades objetivas. La economía es política, defiende. Y la discusión, por tanto, nunca debe darse por cerrada.

Pregunta. ¿Qué es un economista heterodoxo?

 

Respuesta. La heterodoxia es un concepto relativo. En economía del desarrollo, que es mi campo principal, lo que yo digo solía ser lo ortodoxo en los años 50, 60 y 70. Hoy la ortodoxia es la llamada escuela neoclásica. Es una corriente que ve la economía como una colección de individuos racionales y egoístas, interactuando en intercambios de mercado. Esta escuela proporciona conocimientos muy potentes, pero no lo cubre todo. No cuestiona el sistema subyacente y por eso tiene ese sesgo hacia, digamos, el statu quo. Yo trato de cuestionarlo todo el tiempo, y en ese sentido no soy un economista neoclásico ortodoxo.

P. La economía afecta a nuestras vidas pero la gente la esquiva por considerarla demasiado compleja.

R. Todas las profesiones tratan de que lo suyo parezca mas complicado de lo que es. El fontanero no te explicará todo, porque si lo hace parecería demasiado fácil. Pero los economistas han tenido un especial éxito en ello. La economía en los últimos 30 ó 40 años ha estado desempañando el papel de la teología católica en la Europa medieval: funciona como ideología para justificar el statu quo. La gente tiene opiniones muy fuertes sobre muchas otras cosas, sin tener realmente un conocimiento muy profundo. El cambio climático, la política de EE UU en Oriente Próximo. Pero cuando hablamos de economía, se nos ha hecho creer que hay que dejarlo para los expertos. Eso es un enorme obstáculo para la democracia. Se excluyen las decisiones económicas más importantes del debate y escrutinio democrático.

vía HA-JOON CHANG: “La moneda única fue un error” | Economía | EL PAÍS.

genes, pueblos y lenguasLa vía cultural es la única que permite la acumulación del aprendizaje en las generaciones, por lo que tiene un poder de enseñanza mucho más elevado que lo que se aprende solo a partir de la propia experiencia, limitando la suma de nuestros conocimientos a los que se `pueden adquirir a lo largo de la vida, sin contacto con los demás.

En el hombre el aprendizaje cultural tiene lugar sobre todo por imitación o enseñanza directa. No hay diferencias formales entre ambas: en los dos casos, siempre hay como mínimo un transmisor y un receptor (destinatario o beneficiario). Por lo tanto, siempre hay un paso de información entre dos individuos, por lo menos. Es evidente que la existencia del lenguaje aumenta mucho la eficacia de ese proceso. En los seres humanos el lenguaje es la base de la cultura, y por lo tanto es la innovación más importante, gracias a la cual el hombre moderno ha podido multiplicar sus opciones vitales y adueñarse de la Tierra en un tiempo bastante corto.

El lenguaje es una innovación biológica y cultural a la vez, pues las bases anatómicas y fisiológicas que lo hacen posible han evolucionado genéticamente, por selección natural.

El propio lenguaje es una creación cultural, posibilitada —y quizá también dirigida— por un substrato anatómico y neurológico concreto. También es el vehículo principal de la cultura, que gracias al lenguaje ha llegado a ser el principal apoyo del hombre. Por lo tanto, a través del efecto que ha tenido en la cultura durante todo el desarrollo del género Homo, es como el lenguaje ha podido dar al hombre moderno una ventaja selectiva muy grande, y las bases biológicas que lo hicieron posible han alcanzado la complejidad actual.

Puede que ya Homo habilis (hace más de dos millones de años) fuera capaz de hablar. Tobías ha demostrado que los seis cráneos que se han podido analizar poseen una fosa más acentuada a la izquierda, en la región del hemisferio cerebral donde se encuentra, en el hombre moderno, una protuberancia del cerebro que coincide con el centro de Broca, uno de los centros neurológicos de la palabra… En los monos no existe la protuberancia en el lóbulo temporal izquierdo que corresponde al centro de broca.”

 

aunque la resolución de problemas sociales puede, con el tiempo, culminar en reglas específicas, los baremos implícitos las anteceden de un modo más básico y surgen a partir de unos valores compartidos, es decir, de prácticas que la mayoría de personas captan sin ser aleccionados sobre ello, haciéndolo solo por imitación y observación... El grado de contacto visual que se debe establecer con un desconocido, cúando inhibir la risa, o cuándo deja de ser aceptable adular a un profesor también son conductas que se aprenden implícitamente, y pueden variar entre culturas. En cambio, las leyes que prohíben el trabajo infantil en las fábricas y minas, las que limitan el poder del monarca para recaudar impuestos o las que utilizan para costear un sistema de alcantarillado son normas explícitas, y surgen de la percepción de dolor y tristeza que se desprenden del statu quo, así como el reconocimiento colectivo de que las cosas podrían ir mejor si se modifica el modo en que se llevan a cabo.

Para las personas que están dispuestas a cambiar el estado actual de las cosas, transformar un ideal ambiguo en una ley en vigor suele requerir un gran dispendio de tiempo y energía, y a veces se incurre en un gran coste personal. No es de extrañar que las consecuencias imprevistas de una nueva legislación echen a perder las aspiraciones sinceras de quienes han deseado mejoras sociales, como ocurrió con la ley de Estados Unidos (1920-1933) que prohibía la fabricación, la importación, el transporte y la venta de bebidas alcohólicas… Con el paso del tiempo, las leyes pueden sufrir modificaciones por muchas razones, algunas de las cuales pueden servir a los intereses de un poderoso subgrupo; otras, al bienestar del grupo en su conjunto, y otras reflejarán los desvaríos psiquiátricos de un déspota manipulador.

En opinión de Aristóteles, la sabiduría social depende del desarrollo temprano de adquirir buenos hábitos, así como de la capacidad para razonar juiciosamente sobre cuestiones sociales específicas. Requiere tener habilidades complejas, incluida la habilidad para tratar de un modo efectivo con el desorden y la inestabilidad social, anticiparse a las consecuencias de un plan y predecir nuevos problemas, así como la habilidad para negociar productivamente sobre las normas explícitas y las instituciones. Las buenas instituciones, como el juicio con jurado en vez del juicio de Dios, o las instituciones que regulan nuestras divisas, tienen un fuerte impacto en el bienestar de los individuos dentro de los grupos sociales, así como en el modo en que se moldean las respuestas del individuo a los problemas sociales. Según Aristóteles, lo más importante para llevar una vida digna es desarrollar buenas instituciones para proporcionar una estructura armoniosa a la vida social de los individuos que viven en una ciudad o un estado. “