Posts etiquetados ‘Altruismo’

Si alguna vez —Dios no lo quiera— le dan una paliza unos asaltantes mientras baja de Jerusalén a Jericó, más vale que después pase por allí un samaritano poco creyente. Porque ser religioso o ateo no hace más buenas a las personas, pero sí que parece condicionar la forma de entender la generosidad y el altruismo hacia desconocidos. Y las personas menos religiosas tienen una tendencia más espontánea a ayudar al prójimo, según los últimos estudios.Los niños más altruistas eran de familias ateas o no religiosas. La religión no es una garantía para la moralidad”, asegura el autorEl último trabajo ha sorprendido al mostrar que los niños y niñas criados en ambientes religiosos son menos proclives a ser generosos, que existe una correlación inversa entre el altruismo y la educación en valores identificados con la fe. Por medio de un experimento realizado con menores de entre 5 y 12 años en seis países culturalmente muy diversos (Canadá, EE UU, Jordania, Turquía, Sudáfrica y China), los investigadores encontraron que los escolares que no reciben valores religiosos en su familia son notablemente más generosos cuando se trata de compartir sus tesoros con otros niños anónimos.”Es importante destacar que los niños más altruistas vienen de familias ateas o no religiosas”, destaca el líder del estudio, Jean Decety, neurocientífico y psicólogo de la Universidad de Chicago. “Espero que la gente empiece a entender que la religión no es una garantía para la moralidad, y que la religión y la moralidad son dos cosas diferentes”, remata cuestionado por la importancia de este estudio.

Origen: Solidaridad: El buen samaritano es el ateo | Ciencia | EL PAÍS

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En la especie humana es más difícil llevar a cabo este tipo de estudios, pues no existen grupos claramente cooperadores y otros  no cooperadores. Pese a ello, se está investigando el posible papel que puedan jugar una serie de genes concretos que modulan la síntesis de neuropéptidos (hormonas que se expresan sobre todo en el cerebro) en relación con los comportamientos cooperadores y egoístas.

Así, en una de estas hormonas, la oxitocina, se ha comprobado que hay algunas variaciones de un solo nucleótido dentro del gen que controla la síntesis de su receptor en las células. Estas variaciones nucleotídicas determinan cambios en el nivel de oxitocina, lo que a su vez, puede tener relación con un mayor o menor comportamiento cooperativo. Algunas personas con ciertos nucleótidos en el gen del receptor tienen menor cantidad de oxitocina en las células y pueden presentar comportamientos más altruistas, mientras que otras, con diferentes nucleótidos en dicho gen, presentarían mayor cantidad de oxitocina y por ello, comportamientos más egoístas. Otras variaciones nucleotídicas en genes receptores de neuropéptidos (como la vasopresina o la dopamina), o en la enzima monoaminooxidasa (relacionada con esta última hormona), se han tratado de asociar con comportamientos altruistas o egoístas.

El problema en todos estos estudios es que es muy difícil medir las predisposiciones altruistas y egoístas de forma directa en nuestra especie. Por ello, se utilizan medidas indirectas, como la habilidad de las personas para la orientación espacial (que según algunas investigaciones podría estar correlacionada negativamente con el altruismo), o su destreza en juegos de ordenador de tipo “económico” etc.

Por lo tanto, de momento, lo que sí parece cierto es que en nuestra especie existen de forma natural estas tendencias, aunque no sepamos-y quizás no lo sepamos nunca-, los genes o conjuntos de genes que están implicados. Y además,y quizás esto es lo más importante, hay que considerar que estos comportamientos tan complejos se pueden deber, además de a nuestro bagaje genético, a muchas circunstancias socioculturales, estando unidos ambos factores inextricablemente.

vía Los genes del egoísmo – OpenMind.

Es difícil encontrar líderes humanos a los que importe su pueblo, Pepe Mujica es un ejemplo de que otro tipo de líderes son necesarios.

La lucha que se pierde es la que se abandona.

No hay ningún final sino el camino mismo

Una lucha entre el egoísmo natural,  y que nos lo puso la naturaleza para defender nuestra vida y la vida del núcleo familiar que nos rodea, y esa lucha contra la otra gran fuerza , la solidaridad. Una disputa permanente entre egoísmo y solidaridad. La solidaridad es la defensa en el largo plazo de la especie, el egoísmo la necesidad como instrumento para defender nuestra vida y la de nuestros seres queridos. 

 

el gen egoístaCuando morimos, hay dos cosas que podemos dejar tras nuestro: los genes y los memes. Fuimos construidos como máquinas de genes, creados para transmitir nuestros genes. Pero tal aspecto nuestro será olvidado al cabo de tres generaciones.

Pero si contribuyes al mundo de la cultura, si tienes una buena idea, compones una melodía, inventas una bujía, escribes un poema, cualquiera de estas cosas puede continuar viviendo, intacta, mucho después que tus genes se hayan disuelto en el acervo común. Sócrates puede o no tener uno o dos genes vivos en el mundo actual, como lo señaló G:C: Williams, pero ¿a quién le importa? En cambio, los complejos memes de Sócrates, Leonardo, Copérnico y Marconi todavía son poderosos.

Tenemos el poder de desafiar a los genes egoístas de nuestro nacimiento y, si es necesario, a los memes egoístas de nuestro adoctrinamiento. Incluso podemos discurrir medios para cultivar y fomentar deliberadamente el altruismo puro y desinteresado: algo que no tiene lugar en la naturaleza, algo que nunca ha existido en toda la historia del mundo. Somos construidos como máquinas de genes y educados como máquina de memes, pero tenemos el poder de rebelarnos contra nuestros creadores. Nosotros, solo nosotros en la Tierra, podemos rebelarnos contra la tiranía de los replicadores egoístas.” p. 260, 262.

 

el gen egoístaLa mayoría de las características que resultan inusitadas o extraordinarias en el hombre pueden resumirse en una palabra: “cultura”La transmisión cultural es análoga a la transmisión genética en cuanto, a pesar de ser básicamente conservadora, puede dar origen a una forma de evolución.

Existen otros ejemplos de evolución cultural en pájaros y en monos, pero solo se trata de curiosas rarezas. Nuestra propia especie es la que realmente demuestra lo que la evolución cultural puede lograr.

El hombre puede muy bien haber pasado grandes porciones de los últimos millones de años viviendo en pequeños grupos integrados por parientes. La selección de parentesco y la selección en favor del altruismo recíproco pudo actuar sobre los genes humanos para producir gran parte de nuestras tendencias y de nuestros atributos psicológicos básicos. Estas ideas parecen satisfactorias hasta este momento, pero encuentro que no afrontan el formidable desafío de explicar la cultura, la evolución cultural y las inmensas diferencias entre las culturas humanas alrededor del mundo,… Pienso que debemos empezar nuevamente desde el principio hasta remontarnos  los primeros orígenes. La hipótesis que plantearé,por muy sorprendente que pueda parecer al provenir del auor de los capítulos precedentes, es que para una comprensión de la evolución del hombre moderno, debemos empezar por descartar al gen como base única de nuestras ideas sobre la evolución. Soy un entusiasta darwiniano, pero creo que el darwinismo es una teoría demasiado amplia para ser confinada en el estrecho contesto del gen. El gen figurará en mi tesis como una analogía, nada más.

¿Qué es, después de todo, lo peculiar de los genes? La respuesta es que son entidades replicadoras…, ¿existirá aún algún principio general que sea válido respecto a todo tipo de vida? Obviamente no lo sé. pero si tuviese que apostar, pondría mi dinero en un principio fundamental. Tal es la ley según la cual toda vida evoluciona por la supervivencia diferencial de entidades replicadoras. El gen, la molécula del ADN, sucede que es la entidad replicadora que prevalece en nuestro propio planeta. Puede haber otras. Si las hay, siempre que se den otras condiciones, tenderán, casi inevitablemente, a convertirse en la base de un proceso evolutivo.

Pienso que un nuevo tipo de replicador ha surgido recientemente en este mismo planeta. Lo tenemos frente a nuestro rostro. Se encuentra todavía en su infancia, aún flotando torpemente en su caldo primario, pero ya está alcanzando un cambio evolutivo a una velocidad que deja al antiguo gen jadeante y muy atrás.

El nuevo caldo es el caldo de la cultura humana. Necesitamos un nombre para el nuevo replicador, un sustantivo que conlleve la idea de una unidad de transmisión cultural, o una unidad de imitación… lo dejo en meme.” p. 247-251

 

el gen egoístaEn el hombre está bien desarrollada la memoria y la capacidad de reconocimiento de los individuos. Podemos esperar, por consiguiente, que el altruismo recíproco haya jugado un papel importante en la evolución humana.

Trivers llega hasta el extremo de sugerir que muchas de nuestras características psicológicas tales como la envidia, sentimiento de culpa, gratitud, simpatía, etc., han sido planeadas por la selección natural como habilidades perfeccionadas de engañar, de detectar engaños y de evitar que otra gente piense que uno es un tramposo. De especial interés son los “engaños sutiles” que parecen estar pagando un favor recibido pero que, sin cejar, devuelven levemente menos de lo que reciben. Es aun posible que el abultado cerebro del hombre y su predisposición a razonar matemáticamente haya desarrollado un mecanismo de engaño más tortuoso y de una detección más penetrante del engaño cometido por otros. El dinero constituye un signo formal de altruismo reciproco retardado. ” p. 245

 

el gen egoísta“El punto importante que debemos destacar es que un gen, escaso en una población considerada en su conjunto, es común dentro de una familia. Yo contengo un número determinado de genes que son escasos en la población total y lo mismo te sucede a ti. Las probabilidades de que ambos contengamos los mismos genes raros es, en realidad, muy pequeña. Pero las probabilidades son altas de que mi hermana contenga un determinado gen raro que yo contengo y las posibilidades son igualmente altas de que tu hermana contenga, en común contigo, un gen raro. Las probabilidades son, en este caso, exactamente de un 50% y es fácil explicar su causa.

no existe nada especial, geneticamente hablando, en cuanto a la relación padre/hijo que diferencie de la relación hermano/hermana. El hecho de que sean los padres los que transmitan los genes a los hijos y que las hermanas no se transmitan genes unas a otras, es irrelevante, ya que ambas hermana reciben réplicas idénticas de los mismos genes de los mismos padres.

Genéticamente, el cuidado paterno y el altruismo de los hermanos y hermanas evolucionan exactamente por la misma razón en ambos casos existen muchas probabilidades de que el gen altruista se encuentre presente en el cuerpo del beneficiario.

además del índice de parentesco, debemos considerar un índice de “certeza”. Aun cuando la relación entre padres e hijos no es más próxima, genéticamente, que la relación entre hermano y hermana, su certeza es mayor. Normalmente es posible estar más seguro de quienes son nuestros hijos que de quienes son nuestros hermanos. Y aún se puede estar más seguro de saber quién es uno mismo.

En muchas especies una madre puede estar más segura de su progenie de lo que puede estarlo su padre. La madre pone el huevo, visible y tangible, o porta a su hijo. Tiene una buena  una buena oportunidad de saber con certeza quiénes son los portadores de sus propios genes. El pobre padre es mucho más vulnerable al engaño. Por lo tanto, es de esperar que los padres se esfuercen menos que las madres en el cuidado de sus hijos.

En realidad, en una sociedad con un alto índice de infidelidad conyugal, los tíos maternos deberían ser más altruistas que los “padres” ya que ellos tienen más base de confianza en su parentesco con las criaturas. Saben que la madre de la criatura es por lo menos su media hermana. El “padre” legal no sabe nada. ” p. 118, 122, 124, 138-140

Nota JCG: Ver  Mosuo, Dos mil años de matrilinealidad