Posts etiquetados ‘Emociones’

Ahora que vivimos tiempos interesantes en España (siguiendo la maldición china) es bueno preguntarnos si hemos tomado las decisiones correctas y plantearnos si el sistema que seguimos para tomarlas es el más adecuado o no. Una de las lecciones que hemos aprendido es que, a pesar de las campañas, a pesar de los escándalos de corrupción, los partidos mantienen sus porcentajes de voto y, en algún caso, los aumentan. ¿Cuál es la causa de esa persistencia en nuestra decisión por unos u otros partidos?

Los estudios recientes en neurociencia confirman que estamos decididos a mantener nuestras opiniones ante los hechos que las ponen en duda, preferimos nuestros preconceptos y esto nos da satisfacción y seguridad. Ignoramos lo que nos dicen otras partes del cerebro y preferimos la seguridad cuando las decisiones son tan complejas; nuestras emociones están por encima de las razones. Y la recomendación de los expertos es reunir toda la información posible, pero tomarnos nuestro tiempo para madurarla y decidir sin hacer tanto caso a nuestra parte racional.

Origen: ¿Por qué seguimos votando a los mismos? Así es la neurociencia del voto | Ciencia | EL PAÍS

Anuncios

Íñigo Errejón

Secretario Político de Podemos

La constitución de los ayuntamientos este sábado 13 de junio ha supuesto un nuevo hito en el ciclo de cambio político en el que está inmerso nuestro país. Seguramente el tercer hito del ciclo. A menudo las fechas sirven para fijar y mirar con perspectiva procesos más complejos y nunca lineales. Así podríamos decir que este ciclo nació un 15 de mayo de 2011, con una movilización social transversal que, aunque no fue capaz de transformar los equilibrios de poder al interior del Estado en favor de los sectores subalternos, sí introdujo modificaciones decisivas en el sentido común de época -en gran medida, las razones de los sectores empobrecidos por la gestión regresiva y oligárquica de la crisis-, que pusieron a las élites culturalmente a la defensiva y abrieron posibilidades inéditas de cambio político. El siguiente hito fue la irrupción política y electoral de Podemos en las elecciones Europeas del 25 de mayo de 2014. Una irrupción que no tenía nada de necesaria ni estaba implícita en el momento, que fue modesta y que sin embargo abrió una dinámica inesperada en la política española. La Asamblea de Vistalegre en Otoño de 2014 y la Marcha del Cambio del 31 de Enero de 2015 fueron momentos decisivos y reveladores, en condiciones no sencillas, de construcción política de otra voluntad popular posible, y con la firme decisión de cruzar la ventana de oportunidad histórica abierta.

Desde el 25 de mayo de 2014 hemos vivido un año largo e intenso, caracterizado por cuatro elementos de recorrido desigual. En primer lugar, una ofensiva oligárquica que da por amortizado el acuerdo social y político de 1978, que ha ido modificando de facto los contenidos del pacto constitucional en un sentido más regresivo y elitista. En términos más directos: los derechos conquistados por las generaciones anteriores ya no se encuentran en absoluto garantizados para las siguientes. Esto mina las bases de la confianza política, quiebra la idea lineal de progreso y genera tensiones en el bloque histórico, produciéndose una fuerte desafección en particular de los sectores medios, fundamentalmente asalariados, que ven amenazadas las perspectivas de ascenso social para sí mismos o para sus hijos y afrontan una aguda crisis de expectativas. Estos sectores venían jugando un rol central en la construcción de consenso en torno al orden de 1978 y sus élites. Para que nadie se llame a engaños, es importante señalar cómo parte de la reacción popular ante esta ofensiva tiene un carácter “conservador”, en el sentido de volver a un marco de convivencia que genere garantías y certidumbres también para la gente trabajadora. Es la imposibilidad de las élites para procurárselo y para renovar alguna meta colectiva que cohesione la comunidad política la que abre el escenario de impugnación de los sectores dirigentes, comenzando por el PSOE, que sufre más que nadie la quiebra del vínculo moral entre representantes y representados y la sensación de estafa entre los sectores subalternos.

vía Dominio público » El 13 de junio como tercer hito del proceso de cambio. De las posiciones ganadas a la ofensiva.

ADQUIRIR UNA CONCIENCIA

El aprendizaje moral de una edad temprana se organiza en torno a prototipos de conducta, y depende de un sistema de recompensas que nos hace sentir dolor emocional ante la perspectiva de ciertos episodios (por ejemplo robar), y alegría emocional ante otros episodios (por ejemplo, el rescate). Por medio del ejemplo, el niño aprende a reconocer el prototipo de la imparcialidad, la grosería, el acoso, el compartir y la ayuda. Esta comprensión también se configura a partir de los chismorreos del grupo, sus relatos y canciones. Tal como nos recuerda el filósofo Simón Blackburn:

El entorno emocional y moral en el que crecen los niños es amplio e incluye numerosas facetas, todas ellas cuidadosamente elaboradas por sus criadores, llenas de dramones, historias, sagas y habladurías con héroes y villanos, amenizadas con sonrisas y gestos de desaprobación así como abundantes señales de estimación y rechazo, asimiladas poco a poco por la práctica, la imitación, la corrección y el perfeccionamiento.

Puesto que el dolor generalizado del rechazo y la desaprobación genera repulsa, y el placer de la aprobación y el sentimiento de pertenencia resultan gratificantes, lo aprendido en materia de prácticas sociales tiene como consecuencia un intenso valor emocional. Tan arraigados están esos sentimientos sobre lo que es correcto o incorrecto que pueden llegar a adquirir la condición de un origen divino. En tal caso, dichas prácticas se considerarán objetivas y universales. Las prácticas del propio clan pueden parecer absolutas y racionales; las prácticas diferentes, en cambio, pueden parecer bárbaras e irracionales.

En conjunto, probablemente la interiorización de los baremos sociales a través del sistema de recompensas y penalizaciones sirva bastante bien a los grupos sociales humanos. Las personas arriesgaran mucho, a veces incluso su vida, para defender al grupo, o bien un principio como la abolición de la esclavitud o la idea de que existe el cielo.

Algunas actitudes arraigadas, como la hostilidad a grupos externos en forma de racismo, por ejemplo, pueden ser especialmente resistentes al cambio. En estos casos, la profunda interiorización de las prácticas sociales puede no servir bien al grupo, sino que contribuye a reforzar las inestabilidades y a incurrir en distintas clases de coste, no solo social. En los últimos tiempos, el conflicto étnico en Ruanda y en los Balcanes nos han recordado que la hostilidad hacia personas que no pertenecen a una comunidad puede estar muy arraigada y provocar efectos desastrosos.

“Por supuesto, los humanos y los perros han cooperado de muy diversas formas, posiblemente desde hace unos treinta mil años.

CONFIANZA Y OXITOCINA: ¿QUÉ SABEMOS SOBRE SUS EFECTOS EN LOS SERES HUMANOS?

la cooperación y la confianza son sensibles a los niveles de OXT.

El éxito en el mundo social depende de aprender las costumbres y los perfiles de los demás; cuanto más sofisticada y precisa sea la maquinaria predictiva —hacerse a la idea de los estados mentales de los demás— mayores serán las ventajas.

Otro resultado —descrito como de carácter muy preliminar— ha demostrado que los niveles de OXT en el fluido cerebroespinal de las mujeres que habían sufrido malos tratos infantiles o abandono eran mucho menores que los de quienes no los habían padecido. Las categorías de abuso incluían el maltrato físico, emocional, abusos sexuales, abandono físico o emocional. Los sujetos que habían registrado traumas en más de tres categorías registraban niveles de OXT muy inferiores a los que habían sufrido una única categoría de trauma. No se aportó ninguna información acerca de su conducta social, y los autores del estudio señalan que antes de extraer conclusiones debería estudiarse una muestra mucho más amplia.

A pesar de que los datos presentados demuestran que existen relaciones importantes entre la conducta social, la OXT, la VPA y sus receptores, entender la naturaleza precisa de estas relaciones requerirá una mayor comprensión de cómo se toman las decisiones, y del modo en que la percepción afecta y es afectada por las emociones.

El placer de estar en compañía de otros miembros de un mismo grupo explota el circuito de sentirse cómodo en unas condiciones conocidas y seguras, es decir, en un estado de “reposo y digestión”. Los cambios evolutivos de los mamíferos, en virtud de los cuales se siente dolor ante la separación de nuestros seres queridos, son tal vez leves modificaciones desde el punto de vista circuito cerebral, pero generan algo bastante distinto en un nivel más amplio: procurar cariño a los demás.

Las emociones sociales, los valores y la conducta no son el resultado de un plan de ingeniería completamente nuevo, sino más bien una adaptación de patrones existentes y mecanismos que están íntimamente relacionados con el circuito de autopreservación para la lucha, la paralización y la huida, por un lado, y para el reposo y la digestión, por otro. El dolor de la exclusión, la separación y la desaprobación, por ejemplo, no requiere un nuevo sistema, sino que explota, amplía y modifica lo que ya existe para registrar el dolor físico y las emociones homeostáticas en los mamíferos.”