Posts etiquetados ‘Jane Goodall.’

Foto¿Qué ve en el fondo de los ojos de un chimpancé? Como si mirara en los de un ser muy cercano. Veo una personalidad, una mente. Siento que me sumerjo en los ojos de alguien que tiene mucho que enseñarme.

¿Quiénes son? ¿Algo así como nuestros hermanos pequeños? Biológicamente están muy cercanos. ¡Tan cercanos! En su anatomía, en su sangre; sufren las mismas enfermedades, la polio, el sida, la hepatitis; su cerebro es muy parecido. Es solo una cuestión de grado lo que nos separa.

Pero hay una barrera infranqueable, dice usted, y lo dice con gran pena, me parece. Son otra especie. Cada criatura tiene sus características. Ellos, aunque evolucionan, lo hacen en su propia dirección; no son humanos, nunca lo serán. Creer otra cosa es un error. Yo jamás pierdo de vista esa línea divisoria por muy borrosa que pueda ser.

Y sin embargo sus vidas, sus relaciones, sus rencillas, tal y como las ha recogido usted en sus libros, tras tantas horas de observación, nos resultan tan próximas… Parecen personajes de novela. ¡Lo son! Las historias de las familias de los chimpancés son muy parecidas a las de la gente. Buenas y abnegadas madres, jóvenes promiscuas, machos estúpidos…

Hay mucho sexo bueno y tranquilo en la vida de las chimpancés”

¿Diría usted que todas las familias felices de chimpancés se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera? ¿…?

Bueno, parafraseaba a Anna Karenina. Quiero decir si son tan intensas sus historias como las nuestras. Ah, seguro. Y algunas de sus vidas son muy terribles, especialmente en el caso de las hembras. Pero también hay historias felices y divertidas.

Hablando de las hembras, su existencia, sometidas a los violentos machos que las usan muy a su antojo, invita a pensar si el machismo y la violencia de género no tienen unas raíces biológicas, si no son comportamientos de monos que hay que erradicar culturalmente. Eso sospecho. También es cierto que si la existencia es muy dura para algunas chimpancés, para otras no. Las hembras en general parecen disfrutar mucho con el sexo. Hay mucho sexo bueno y tranquilo en su vida.

Hay mucho sexo en la vida de los chimpancés por lo que explica usted. Sí. Son sexis los chimpancés

vía Jane Goodall: “Son sexis los chimpancés” | EL PAÍS Semanal | EL PAÍS.

Hace 40 años se desató un sangriento conflicto entre dos clanes de chimpancés, el primero conocido entre primates no humanos. Nuevos análisis de los trabajos de Goodall descubren cómo se gesto aquel enfrentamiento

Se acaban de cumplir 40 años desde el inicio de aquella guerra y, sin embargo, aún estamos entendiendo lo que pasó entre los árboles del Parque Nacional de Gombe, en Tanzania. Dos clanes rivales de chimpancés, surgidos tras dividirse un grupo mayor, se enfrentaron violentamente en la primera guerra conocida entre primates no humanos y que terminaría con el cruel y sangriento exterminio de uno de los bandos. Siete machos y dos hembras aniquilados en horripilantes palizas que llenaron de pesadillas las noches de la primatóloga Jane Goodall, como ella misma recordaría después, abrumada por el descubrimiento del terror que eran capaces de desatar.

Sin embargo, no se entendía por completo lo que ocurrió en aquella selva en la década de 1970. Goodall llevaba ya unos años observando a estos chimpancés con los que había establecido una relación empática. A comienzos de esa década, el grupo comenzó a dividirse hasta que finalmente se crearon dos clanes independientes, uno al norte y otro al sur. Y en 1974 llegó el cruel asesinato de Godi, que se convertiría en el primero de muchos, hasta que todos los machos de su grupo fueron aniquilados.

Ahora, investigadores de la Universidad de Duke han metido toda la información disponible en el ordenador para tratar de arrojar luz sobre este trágico episodio gracias al análisis algorítmico de las redes sociales que allí se establecieron. Todo lo que sucedía por aquellos días quedaba escrito en los cuadernos de notas de Goodall y su equipo. Habían establecido un puesto de alimentación en el que a veces entregaban plátanos a los chimpancés para ganarse su confianza. Ellos se acercaban por allí en grupos o parejas, compartiendo el rato. Los investigadores apuntaban que tal o cual chimpancé había acudido y con quién y qué hacían.

Leer más en: Las notas antiguas de Jane Goodall revelan las claves de la primera guerra entre chimpancés – Materia.

Varios chimpancés del clan Kasakela come los restos de un mono colobo rojo.Se cumplen 40 años del comienzo de un terrible conflicto bélico entre dos grupos de chimpancés del Parque Gombe, el primero documentado por la ciencia y que fue dado a conocer por Jane Goodall.

Godi decidió alejarse de su grupo del valle Kahama hacia unos árboles frutales. Aunque son muy sociales, los chimpancés suelen disfrutar de una buena comilona en solitario. Mientras lo hacía, un grupo de ocho chimpancés del grupo vecino se movía rápida y sigilosamente por la frontera de sus territorios. Esta partida avanzaba en fila india, en silencio, parando cada vez que ganaban unos cuantos metros para atender al olfato y al oído. Su pelo estaba erizado y se mostraban ansiosos y excitados. El joven macho que disfrutaba de su merienda en las ramas de un árbol no vio venir el ataque.

Súbitamente, los machos más rápidos del escuadrón de ataque se lanzaron sobre Godi, derribándolo bruscamente. Aunque logró zafarse del primer asalto, Humphrey, Figan y Jomeo, el peso pesado del clan de Kasakela, corrían hombro con hombro tras él hasta que el primero de ellos logró agarrarle por una pierna, tumbándolo de golpe en el suelo, boca abajo. De un salto, Humphrey se sentó sobre su cabeza, sujetando sus extremidades, para que los otros cinco machos adultos desataran la violencia sobre su cuerpo desamparado. Un macho adolescente y una hembra, Gigi, les jaleaban en un segundo plano.

Rodolf, el más viejo de los machos del grupo de Kasakela, mordía al indefenso rival con sus escasos dientes en cuanto veía ocasión mientras Figan, Jomeo, Sherry y Evered golpeaban salvajemente la espalda de su víctima. Para siquiera imaginar la violencia que sufría Godi, conviene recordar que incluso un chimpancé criado en cautividad cuadruplica la fuerza de un hombre en buena forma. Los sonidos de la selva quedaron silenciados con el griterío de los chimpancés: los chillidos de Godi, ahogándose entre el terror y el dolor, y el frenesí furioso de los alaridos de sus agresores.

La brutal paliza duró diez minutos. Después,  Humphrey soltó a su víctima, que quedó inmóvil, gimiendo, durante un largo rato. Todavía tenía el rostro hundido en el barro. En ese momento, Rodolf se acercó hasta el cuerpo dolorido de Godi con una roca entre sus manos y la estampó sobre él. Era la tarde del 7 de enero de 1974.

Leer más en: El cruel asesinato que desató la primera guerra entre primates no humanos de la historia – Materia.

Varios chimpancés del clan Kasakela come los restos de un mono colobo rojo.

 14/01/2014

  • Se cumplen 40 años del comienzo de un terrible conflicto bélico entre dos grupos de chimpancés del Parque Gombe, el primero documentado por la ciencia y que fue dado a conocer por Jane Goodall

Godi decidió alejarse de su grupo del valle Kahama hacia unos árboles frutales. Aunque son muy sociales, los chimpancés suelen disfrutar de una buena comilona en solitario. Mientras lo hacía, un grupo de ocho chimpancés del grupo vecino se movía rápida y sigilosamente por la frontera de sus territorios. Esta partida avanzaba en fila india, en silencio, parando cada vez que ganaban unos cuantos metros para atender al olfato y al oído. Su pelo estaba erizado y se mostraban ansiosos y excitados. El joven macho que disfrutaba de su merienda en las ramas de un árbol no vio venir el ataque.

Súbitamente, los machos más rápidos del escuadrón de ataque se lanzaron sobre Godi, derribándolo bruscamente. Aunque logró zafarse del primer asalto, Humphrey, Figan y Jomeo, el peso pesado del clan de Kasakela, corrían hombro con hombro tras él hasta que el primero de ellos logró agarrarle por una pierna, tumbándolo de golpe en el suelo, boca abajo. De un salto, Humphrey se sentó sobre su cabeza, sujetando sus extremidades, para que los otros cinco machos adultos desataran la violencia sobre su cuerpo desamparado. Un macho adolescente y una hembra, Gigi, les jaleaban en un segundo plano.

Godi murió de una salvaje paliza en 1974. En 1977, todos los machos de su clan habían sido aniquilados brutalmente

Rodolf, el más viejo de los machos del grupo de Kasakela, mordía al indefenso rival con sus escasos dientes en cuanto veía ocasión mientras Figan, Jomeo, Sherry y Evered golpeaban salvajemente la espalda de su víctima. Para siquiera imaginar la violencia que sufría Godi, conviene recordar que incluso un chimpancé criado en cautividad cuadruplica la fuerza de un hombre en buena forma. Los sonidos de la selva quedaron silenciados con el griterío de los chimpancés: los chillidos de Godi, ahogándose entre el terror y el dolor, y el frenesí furioso de los alaridos de sus agresores.

La brutal paliza duró diez minutos. Después,  Humphrey soltó a su víctima, que quedó inmóvil, gimiendo, durante un largo rato. Todavía tenía el rostro hundido en el barro. En ese momento, Rodolf se acercó hasta el cuerpo dolorido de Godi con una roca entre sus manos y la estampó sobre él. Era la tarde del 7 de enero de 1974.

Leer más en: El cruel asesinato que desató la primera guerra entre primates no humanos de la historia | Materia.