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El tercer chimpancéApéndice

Una vez que el linaje humano se separó del linaje de los chimpancés en África, los humanos primitivos se expandieron hacia Europa y Asia hace aproximadamente dos millones de años. (Ahora sabemos que esa expansión no ocurrió hace un millón de años, la estimación que reflejé en mi libro en 1992, sino antes).

En cuanto al lugar donde se produjo el gran salto adelante, los descubrimientos acumulados desde 1992 confirman con creciente seguridad que el lugar fue África, como argumentaba en mi libro… Es posible que los neandherthales no fueran tan toscos como los suelen pintar, pero en cualquier caso su ADN ha resultado ser muy distinto de los seres humanos actuales, y no se asemeja más al de los europeos actuales que al de otros seres humanos de nuestros días. Esto parece indicar que los neanderthales de Europa no evolucionaron para convertirse en los europeos modernos, sino que fueron reemplazados por otra estirpe humana moderna de algún otro lugar (probablemente África), sin que se produjera entre ellos más que un mínimo cruzamiento

África también tienen una orientación norte sur. Lo cual supone que, igual que América, África es mucho más larga de norte a sur que de este a oeste. Este hecho desempeñó un papel clave en la historia africana, tal como lo había desempeñado en la historia de la América indígena. Los cultivos y animales domésticos de origen euroasiático que se introdujeron por el norte de África y el África occidental tropical, se difundieron con lentitud o no se difundieron en absoluto hacia las zonas meridionales por el eje norte sur de África.

A casi todos nos fascina el romántico misterio que envuelve a los monumentos y ciudades abandonadas de civilizaciones desaparecidas, que hoy han sido invadidos por la selva o yacen en el olvido en desiertos o regiones inhóspitas. Los descubrimientos realizados por los arqueólogos en las últimas décadas han demostrado que los daños medioambientales causados inadvertidamente por los mismos pueblos que erigieron esos monumentos y ciudades fue un factor que contribuyó en muchos casos a su hundimiento.” pág. 493-494, 499-500.

FIN

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El tercer chimpancéLas primeras indicaciones que nuestros antepasados llegaran a destacar entre los animales son los burdísimos utensilios de piedra que comienzan a aparecer en África hace unos dos millones y medio de años. La abundancia de utensilios indica que empezaban a desempeñar un papel significativo y habitual en el modo de vida de los humanos. En contraste, nuestros parientes más próximos, los chimpancés pigmeos y los gorilas, no emplean herramientas, en tanto que los chimpancés comunes fabrican algún utensilio rudimentario de vez en cuando, pero sin llegar a depender de ellos para su supervivencia.

No obstante, esas burdas herramientas de los humanos no supusieron un gran impulso para el éxito de nuestra especie. Durante un millón y medio de años más, la raza humana siguió confinada en los territorios africanos. Hace aproximadamente un millón de años, los humanos logramos expandirnos hacia las zonas templadas de Europa y Asia, y de ese modo nos convertimos en la especie de chimpancés que ocupaba un territorio más amplio… Hace cien mil años, los humanos, al menos los de Europa y Asia occidental —los neanderthales—, utilizaban el fuego regularmente. Entre otros aspectos, … Se desconoce si ya habíamos desarrollado el lenguaje, la drogadicción, los extraños hábitos sexuales que hoy nos caracterizan y nuestro peculiar ciclo vital, pero dado que el hombre de Neandertal rara vez sobrepasaba los cuarenta años, es posible que la menopausia femenina aún no existiera.

La primera evidencia incontestable de un gran salto adelante en nuestra conducta aparece súbitamente en Europa hace unos cuarenta mil años, coincidiendo con la llegada,a través de Oriente Próximo, del Homo sapiens africano de características anatómicas modernas. En este momento, la sociedad humana incorpora elementos como el arte, la tecnología basada en herramientas especializadas, las diferencias culturales entre distintos lugares geográficos y l desarrollo de innovaciones culturales con el transcurso del tiempo.

La conjetura que se me antoja más acertada es que el salto adelante fue desencadenado por el perfeccionamiento del lenguaje.

Aunque por lo general se cree que el hombre de Cromagnon fue el primer depositario de los rasgos más nobles de la humanidad, lo cierto es que también le caracterizaban dos rasgos que están en la raíz de nuestros problemas actuales: la proclividad a cometer asesinatos en masa y la tendencia a destruir el entorno.  Aun antes de la época cromagnon, los fósiles de cráneos perforados con objetos punzantes o rotos para extraer la masa encefálica atestiguan la existencia del asesinato y del canibalismo.

La eficacia de los humanos cuando se trata de destruir sus recursos básicos se pone de manifiesto en la extinción de casi todos los animales australianos de gran tamaño después de que los humanos colonizaran Australia hace cincuenta mil años, y de algunos de los grandes mamíferos de Eurasia y África tras la mejora de la tecnología aplicada a la caza…

El ritmo del progreso se aceleró cuando finalizó la última glaciación, hace unos diez mil años… La agricultura surgió poco después y al cabo de algunos milenios, los primeros textos escritos comienzan a documentar los avances de la creación tecnológica. Los textos revelan, asimismo, que la adicción a las drogas ya era un fenómeno conocido y que el genocidio se había convertido en algo rutinario y admirado. La destrucción del hábitat comenzó a socavar los cimientos de numerosas sociedades, y los primeros colonos polinesios y malgaches causaron el exterminio masivo de las especies de los territorios que habían ocupado. A partir del año 1492, la expansión mundial de las sociedades europeas alfabetizadas nos permite estudiar en detalle los avances y la caída de la humanidad.

En las últimas décadas hemos desarrollados los medios necesarios para enviar señales de radio a otras estrellas y también para hacer saltar la Tierra por los aires. Si la humanidad escapa de ese brusco final, la explotación de buena parte de la productividad del planeta, el exterminio de otras especie y los daños medioambientales no podrán seguir en la actual espiral de aceleración durante ni siquiera un siglo… El hambre, la contaminación y la tecnología destructiva van en aumento, mientras que las tierras cultivables, las reservas de vida marina y otros productos naturales, y la capacidad del entorno para absorber la basura, están decreciendo. Una situación den la que un número creciente de personas con mayor poder se enfrentan por unos recursos cada vez más escasos tendrá que explotar por algún dado.

¿Qué futuro podemos predecir?

Tenemos sobrados motivos para el pesimismo… el avance de la destrucción ha cobrado un impulso imparable y que los propios humanos nos encontramos entre los muertos vivientes, abocados a un futuro tan poco prometedor como el de los otros dos chimpancés.” pág. 485-488 .

El tercer chimpancé“Estas inquietudes están provocadas por dos nubes que se ciernen amenazadoras sobre nuestras cabezas y cuyas consecuencias serían muy similares pese a que a nuestros ojos sean muy distintas. Una es el riesgo de un holocausto nuclear,…

La otra nube que nos amenaza es el peligro de un holocausto medioambiental, una de cuyas causas potenciales y frecuentemente comentadas es la paulatina extinción de la mayoría de las especies del mundo. A diferencia del consenso suscitado por el holocausto  nuclear, casi nadie se pone de acuerdo sobre la realidad del peligro de una extinción en masa ni sobre las consecuencias perniciosas que podría acarrear a la humanidad

Siempre que los humanos han colonizado una zona del planeta anteriormente despoblada se han producido oleadas de extinciones, algo que no ocurría simultáneamente en zonas del mundo sometidas a los mismos cambios climáticos y que tampoco había ocurrido antes en esa zona pese a que se hubieran dado modificaciones del clima similares.

Un holocausto nuclear tendría a todas luces consecuencias desastrosas, pero ni está ocurriendo en la actualidad ni s seguro que ocurra en el futuro. Un holocausto medioambiental tendría, asimismo, terribles efectos, pero la diferencia es que ya está a medio consumar. Comenzó hace decenios de miles de años y hoy día está provocando mayores estragos que nunca, de hecho está acelerándose, y alcanzará su clímax dentro de unos cien años si no lo controlamos. La única incertidumbre que queda es el desastre resultante se abatirá sobre nuestros hijos o sobre nuestros nietos, y si nos decidiéramos a adoptar desde ahora mismo las numerosas y obvias medidas que pueden contrarrestar sus efectos.” pág. 467-468, 476, 483-484 .

El tercer chimpancé“”Todas y cada una de las partes de la tierra son sagradas para mi pueblo. Cualquier resplandeciente aguja de pino, cualquier ribera arenosa, la neblina en la oscuridad del bosque y cada insecto vibrante y zumbador es sagrado en la memoria y la experiencia de mi pueblo… El hombre blanco… es un extraño que viene por la noche y roba a la tierra todo lo que necesita La tierra no es su hermana, sino su enemiga… Continuad ensuciando vuestro lecho y llegará la noche en que os ahoguéis en vuestros desperdicios.”

Extracto de la carta escrita por el jefe seattle de la tribu duwanish de indios americanos al presidente Franklin Pierce en 1855.

Todos conocemos múltiples anécdotas sobre los hábitos conservacionistas de esos pueblos. Tal como me explicó el miembro de una tribu de Nueva Guinea en cierta ocasión, “Es nuestra costumbre que si un cazador cobra una paloma avanzando en determinad dirección desde el pueblo, espere una semana antes de salir a cazar palomas, y emprenda el camino en la dirección opuesta“. La complejidad de las políticas conservacionistas de los llamados pueblos primitivos empieza a revelársenos ahora. Por ejemplo, los bienintencionados expertos extranjeros han desertizado grandes zonas de África, zonas donde los pastores locales habían prosperado durante incontables milenios realizando migraciones anuales con objeto de preservar los pastos.

Recordemos que el primer centro de poder y de innovación fue Oriente Medio, de donde surgieron numerosos avances cruciales: la agricultura, la domesticación de animales, la escritura, los imperios y los carros de combate, entre otros. Aunque el centro hegemónico se desplazase entre Asiria, Babilonia, Persia, y ocasionalmente Egipto y Turquía, siempre estuvo localizado en Oriente Medio o sus proximidades. Con la conquista del Imperio persa por Alejandro Magno, el poder se trasladó finalmente hacia el oeste, primero a Grecia, luego a Roma y más adelante a Europa occidental y septentrional. ¿Por qué Oriente Medio, Grecia y Roma perdieron, sucesivamente su primacía? (La pasajera importancia actual de Oriente Medio se funda en un único recurso, el petróleo, lo que subraya la debilidad de la región en otros aspectos) ¿Por qué entre las superpotencias de este siglo se cuentan Estados Unidos y la URSS, Alemania e Inglaterra, Japón y China, pero no Grecia ni Persia?

El desplazamiento geográfico de la hegemonía política constituye un modelo demasiado amplio y duradero como para responder a factores accidentales. Una hipótesis plausible lo atribuye a que los antiguos centros de civilización arruinaron sus recursos básicos.

El desolado paisaje de Petra es una metáfora de lo ocurrido en la cuna de la civilización occidental. En la actualidad, ni los alrededores de Petra podrían alimentar a una ciudad que dominase las principales rutas comerciales del mundo, ni de los alrededores de Persépolis podría extraerse el sustento para la capital de la superpotencia que fue el imperio persa en tiempos pasados. Las ruinas de esas ciudades, como las de Atenas y Roma, son monumentos a los estados que destruyeron sus medios de subsistencia. Pero las civilizaciones mediterráneas no fueron las únicas sociedades avanzadas que cometieron un suicidio ecológico. La caída de la civilización maya en América Central, y la de la civilización harappan en el valle del Indo son probablemente otros ejemplos de desastres ecológicos debidos a la expansión de la población hasta el punto de agostar el medio. Aunque los cursos de historia de las civilizaciones a menudo se consagran a los reyes y a los invasores bárbaros, a largo plazo es probable que la deforestación y la erosión hayan sido los principales factores que han configurado la historia humana.

” pág. 427-428, 446, 449 .

El tercer chimpancéEl poder de la humanidad se ha convertido en una amenaza para su propia existencia. No sabemos si saltaremos por los aires en cualquier momento o si nos iremos consumiendo poco a poco a causa del calentamiento de la atmósfera, la contaminación, la destrucción del hábitat, el aumento de la población, la disminución de los alimentos y el exterminio de otras especies que constituyen nuestra fuente básica de recursos. ¿Son estos peligros fenómenos nuevos surgidos a raíz de la revolución industrial, como suele suponerse?

Al reflexionar sobre el tema se hace patente que la especie humana se ha liberado recientemente de los factores que controlaban su crecimiento. Hace mucho tiempo que eliminamos la amenaza de los depredadores; la medicina del siglo XX ha logrado reducir en buena medida la mortalidad debida a las enfermedades infecciosas; y algunas técnicas muy populares de control de la población, como el infanticidio, las guerras crónicas y la abstinencia sexual, se han vuelto socialmente inaceptables. Al ritmo de crecimiento actual, la población humana mundial se duplica cada treinta y cinco años… Ahora bien, al margen de estas consideraciones cuantitativas, la conclusión cualitativa es la misma: ninguna población puede crecer indefinidamente.

el autodestructivo abuso del entorno, lejos de ser una invención moderna, ha representado uno de los impulsos básicos de la historia humana.

La mayoría de los grandes mamíferos de dos continentes, América del Norte y América del Sur, se extinguieron hace unos once mil años, coincidiendo con los primeros signos inequívocos de ocupación humana de América por los antecesores de los amerindios.” pág. 419.

El tercer chimpancé“Con objeto de comprender la impasibilidad de las partes no implicadas, debemos realizar la reacción de las víctimas supervivientes. Los psiquiatras que han estudiado a los testigos de algún genocidio, como los supervivientes de Auschwitz, describen su reacción como un “entumecimiento psicológico”.

además, el hecho de haber sobrevivido a los compañeros despierta un sentimiento de culpa. El dolo psicológico agudo entumece del mismo modo que el dolor físico: es la única manera de sobrevivir y no perder la razón.

En lo tocante a la reacción de los asesinos, aquellos cuyo código ético establece una distinción entre “nosotros”  y “ellos” pueden llegar a sentirse orgullosos, pero aquellos educados con un código ético universal quizá compartan la sensación de entumecimiento de las víctimas, exacerbada en su caso por el sentimiento de culpa.

¿Qué genocidios podemos esperar del Homo sapiens en el futuro? Sobran razones para el pesimismo. El mundo abunda en zonas problemáticas que parecen terreno abonado para el genocidio: Sudáfrica, Irlanda del Norte, Yugoslavia, Sri Lanka, Nueva Caledonia y Oriente Medio por mencionar tan solo algunas. Los gobiernos totalitarios partidarios del genocidio parecen irrefrenables. El armamento moderno permite aniquilar a un número inigualado de víctimas, asesinar sin necesidad de quitarse la chaqueta y la corbata, e incluso efectuar un genocidio universal de la raza humana. pág. 411-413.