Posts etiquetados ‘La sociedad humana’

Hasta ahora se asumía que los inventores de la agricultura y la ganadería fueron un único grupo humano que probablemente vivía en el oeste de Oriente Próximo, en Israel, Palestina, Jordania, Turquía… Desde allí exportaron a Europa y el resto del mundo una nueva forma de vida. Los humanos se hicieron sedentarios, formaron grupos cada vez más grandes y por primera vez pudieron crear ciudades, estados, países y así hasta las sociedades actuales con todas sus luces y sus sombras.Esta historia oficial de cómo estalló la revolución Neolítica se tambalea ahora ante cuatro cadáveres de hace 10.000 años, la fecha aproximada en la que vivieron los primeros agricultores. Los restos corresponden a dos hombres y dos mujeres de los montes Zagros de Irán. La composición de sus huesos muestra que ya tenían una dieta basada en cereales y con bastante menos carne que los cazadores y recolectores.Un equipo internacional de científicos ha analizado el genoma de esos cuatro individuos y propone que son los otros inventores de la agricultura, un grupo humano del que no se tenía constancia hasta el momento y que, de forma más o menos independiente y en la misma época, comenzaron a plantar vegetales y domesticar animales en el llamado Creciente Fértil.“Esta gente colaboraba en la misma idea desde un ángulo diferente y llegaron al mismo resultado con un grupo diferente de plantas y animales”, explica a Materia Joachim Burger, especialista en paleogenética de la Universidad Johannes Gutenberg en Mainz, Alemania, y principal autor del análisis del ADN, que se publica hoy en Science. “Ellos fueron los primeros en domesticar la cabra, mientras que el otro grupo de agricultores que ya se conocía en el Levante hicieron lo propio con el cerdo y las ovejas, por ejemplo”, explica el experto. Lo mismo sucedió con las variantes vegetales en uno y en otro lugar, resalta.

Origen: Los otros responsables de la mayor revolución de la Historia | Ciencia | EL PAÍS

Pensamiento crítico: pensamiento que busca la esperanza en un mundo donde parece que ya no existe. Pensamiento crítico: pensamiento que abre lo cerrado, que sacude lo fijo. El pensamiento crítico es el intento de entender la tormenta y algo más. Es entender que en el centro de la tormenta hay algo que nos da esperanza.

La tormenta viene, o más bien ya está aquí. Ya está aquí y es muy probable que se vaya intensificando. Tenemos un nombre para esta tormenta que ya está aquí: Ayotzinapa. Ayotzinapa como horror, y también como símbolo de tantos otros horrores. Ayotzinapa como expresión concentrada de la cuarta guerra mundial.

¿De dónde viene la tormenta? No de los políticos –son ejecutores de la tormenta nada más. No del imperialismo, no es producto de los Estados, ni de los Estados más poderosos. La tormenta surge de la forma en la cual la sociedad está organizada. Es expresión de la desesperación, de la fragilidad, de la debilidad de una forma de organización social que ya pasó su fecha de caducidad, es expresión de la crisis del capital.

El capital es de por sí una agresión constante. Es una agresión que nos dice todos los días “tienes que moldear lo que haces de cierta forma, la única actividad que tiene validez en esta sociedad es la actividad que aporta a la expansión de la ganancia del capital”.

La agresión que es el capital tiene una dinámica. Para sobrevivir tiene que subordinar nuestra actividad cada día más intensamente a la lógica de la ganancia: “hoy tienes que trabajar más rápidamente que ayer, hoy tienes que agacharte más que ayer”.

Con eso ya podemos ver la debilidad del capital. Depende de nosotros, de que queramos y podamos aceptar lo que nos impone. Si decimos “perdón, pero hoy voy a cultivar mi milpa”, u “hoy voy a jugar con mis hijos”, u “hoy me voy a dedicar a algo que tenga sentido para mí”, o simplemente “no, nos vamos a agachar”, entonces el capital no puede sacar la ganancia que requiere, la tasa de ganancia cae, el capital está en crisis. En otras palabras, nosotros somos la crisis del capital, nuestra falta de subordinación, nuestra dignidad, nuestra humanidad. Nosotros somos la crisis del capital y orgullosos de serlo, estamos orgullosos de ser la crisis del sistema que nos está matando.

vía John Holloway: el pensamiento crítico frente a la hidra capitalista.

En este documental se habla sobre la gran mentira que lleva viviendo el ser humano sumido en una profunda ignorancia desde hace muchísimos años, descubrirás quién maneja y controla el mundo, la gran estafa piramidal del sistema bancario y cómo funciona el Universo, entre otras cosas.

rousseau“De la extrema desigualdad de las condiciones y de las fortunas; de la diversidad de las pasiones y de los talentos; de las artes inútiles, de las artes perniciosas, de las ciencias frívolas, saldría muchedumbre de perjuicios igualmente contrarios a la razón, a la felicidad y a la virtud; veríase a los jefes fomentar, desuniéndolos, todo lo que puede debilitar a hombres unidos, todo lo que puede dar a la sociedad un aspecto de concordia aparente y sembrar un germen de discordia real, todo cuanto puede inspirar a los diferentes órdenes una desconfianza mutua y un odio reciproco por la oposición de sus derechos y de sus intereses, y fortificar por consiguiente el poder que los contiene todos.

la más ciega obediencia es la única virtud que les queda a los esclavos.

Éste es el último término de la desigualdad, el punto extremo que cierra el círculo y toca el punto de donde hemos partido. Aquí es donde los particulares vuelven a ser iguales, porque ya no son nada y porque, como los súbditos no tienen más ley que la voluntad de su señor, ni el señor más regla que sus pasiones, las nociones del bien y los principios de la justicia se desvanecen de nuevo; aquí todo sen reduce a la sola ley del más fuerte, y, por consiguiente, a un nuevo estado de naturaleza diferente de aquel por el cual hemos empezado, en que este último era el estado natural de su pureza y otro es el fruto de un exceso de corrupción. Pero tan poca diferencia hay, por otra parte, entre estos dos estados, y de tal modo el contrato de gobierno ha sido aniquilado por el despotismo, que el déspota solo es el amo mientras es el más fuerte, no pudiendo reclamar nada contra la violencia tan pronto como es expulsado. El motín que acaba por estrangular o destrozar al sultán es un acto tan jurídico como aquellos por los cuales él disponía la víspera misma de las vidas y de los bienes de sus súbditos. Solo la fuerza le sostenía; la fuerza sola le arroja. Todos sucede de ese modo conforme al orden natural, y cualquiera que sea el suceso de estas cortas y frecuentes revoluciones, nadie puede quejarse de la injusticia de otro, sino solamente de su propia imprudencia o de su infortunio. ” 

 

 

rousseau“Las distinciones políticas engendran necesariamente las diferencias civiles. La desigualdad, creciendo entre el pueblo y sus jefes, bien pronto se deja sentir entre los particulares, modificándose de mil maneras, según las pasiones, los talentos y las circunstancias. El magistrado no podría usurpar un poder ilegítimo sin rodearse de criaturas de hechura, a las cuales tiene que ceder una parte. Por otro lado, los ciudadanos no se dejan oprimir sino arrastrados por una ciega ambición, y, mirando más hacia el cielo, la dominación les parece mejor que la independencia, y consienten llevar cadenas para poder imponerlas a su vez… la desigualdad se extiende sin trabajo entre las almas ambiciosas y viles, dispuestas siempre a correr los riesgos de la fortuna y a dominar u obedecer casi indiferentemente, según que la fortuna les sea favorable o adversa.

aunque no intervenga el gobierno, la desigualdad de consideración y de autoridad es inevitable entre particulares tan pronto como, reunidos en una sociedad, se ven forzados a compararse entre sí y a tener en cuenta las diferencias que encuentran en el trato continuo y recíproco. Estas diferencias son de varias clases; pero como, en general, la riqueza, la nobleza, el rango, el poderío o el mérito personal son las distinciones principales por las cuales se mide a los hombres en la sociedad, probaría que la armonía o el choque de estas fuerzas diversas constituyen la indicación más segura de un Estado bien o mal constituido; haría ver que entre estas cuatro clases de desigualdad, como las cualidades personales son el origen de todas las demás, la riqueza es la última y a la cual se reducen al cabo las otras, porque, como es la más inmediatamente útil al bienestar y la más fácil de comunicar, de ella sirven holgadamente los hombres para comprar las restantes, observación que permite juzgar con bastante exactitud en qué medida se ha apartado cada pueblo de su constitución primitiva y el camino que ha recorrido hacia el extremo límite de la corrupción.”