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ATRIBUIR ESTADOS MENTALES PROPIOS Y AJENOS

Los seres humanos  tienen la habilidad de atribuir objetivos, deseos, intenciones, emociones y creencias. Podemos concebir el mundo desde la perspectiva de otra persona, y podemos imaginarnos escenarios futuros.

IMITACIÓN, MIMETISMO INCONSCIENTE Y CAPACIDADES SOCIALES

el mimetismo inconsciente. Los estudios psicológicos sobre el mimetismo inconsciente en seres humanos muestran que la postura, los gestos, la inflexión de la voz y las palabras de una persona son mimetizadas inconscientemente por otra. La mayoría de personas llevan a cabo con regularidad estos actos de imitación y los integran en sus interacciones sociales normales.

la mímica inconsciente desempeña un papel significativo en procesos de afiliación y en el establecimiento de una relación cordial. Por cierto, si estás en una reunión en la que quizá no conoces a varias personas e intentas inhibir tu mimetismo, seguramente tendrás dificultades de socialización. La tendencia habitual es sonreír cuando los demás también lo hacen, reírse con los demás, levantarse, etcétera.

La actuación imitativa predice que el bebé tiene los recursos neuronales para aprender lo que necesita para sobrevivir, especialmente en el mundo social, pero también en otros ámbitos. Más concretamente, un bebé que pueda imitar tendrá un cerebro social normal. Si el resto de elementos son normales, una capacidad de aprendizaje social normal es un buen indicativo de que el niño prosperará, y por tanto merece la pena invertir en ello —hablando en términos biológicos— La imitación indica la presencia de una capacidad social, es decir, la capacidad de aprender a predecir lo que los demás harán y sentirán, la capacidad de aprender prácticas grupales y la capacidad emocional para comportarse adecuadamente… En cambio, si el bebé no consigue imitar, esa carencia indica que las cosas no irán bien para el pequeño… No gusta la imitación en contextos sociales (me río cuando te ríes, me como el filete asado cuando tú te lo comes, etcétera) porque la conducta imitativa (en su justa medida) es un poderoso indicio de competencia social que me permite predecir que eres muy parecido a mí. En definitiva, a todos nos gusta la imitación porque nos revela que tu cerebro frontal es muy parecido al mío.

sentir que alguien es de confianza suscita una emoción positiva de unión que se relaciona con la oxitocina. Nuestra imitación mutua también podría indicar que cuidamos de nuestras respectivas reputaciones de una forma normal; es decir, de un modo que favorece la armonía del grupo y la buena ciudadanía.

Sin embargo, una conducta extraña provoca ansiedad en mí porque no puedo predecir lo que harás —si serás peligroso o desagradable— puesto que una persona peligrosa o desagradable entre nosotros puede provocarnos dolor. La posibilidad de que seas una persona peligrosa hace subir mis niveles de cortisol, ya que tengo que estar en situación de alerta, un estado de mi cerebro que no me resulta agradable.

antes de aceptar a un miembro nuevo, el clan querrá asegurarse de que los recién llegados no son problemáticos a nivel cognitivo o emocional. Como filtro preliminar de la confianza, y por tanto de un cerebro social normal, el mimetismo, aunque sea inconsciente, nos sirve bastante bien.

en el campo del aprendizaje social que demuestran que la mayoría de sujetos prefieren imitar a personas de éxito, sea cual sea el ámbito de actividad en el que se refleje ese éxito.”

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