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Pablo Herreros Ubalde

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La Operación Púnica, junto a decenas de escándalos similares, están enfureciendo a la manada. Por muy tontos que nos crean, la sociedad o “tribu” siempre está atenta. Puede que tardemos en reaccionar, pero los abusos de poder generan en nuestra especie y otras cercanas deseos de rebelión, y hasta de venganza.

Los imputados políticos no son dictadores porque han sido elegidos por la ciudadanía, pero no para cometer delitos. Cuando no tienen límites e incumplen sus funciones, a medio y largo plazo, las sociedades se une en su contra.

Las formas abusivas de gobierno terminan por unir a sectores muy diversos de la población, generando grandes coaliciones que tratan de contrarrestar los abusos de poder. Sin entrar al análisis político, el surgimiento de grupos como Manos Limpias ya hace casi 15 años, el partido político Podemos u otros de reciente creación, plataformas anti-desahucio, yayoflautas y decenas de asociaciones civiles más…

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El altruismo y empatía que mostramos hacia los miembros de nuestra “tribu” contrastan con el odio hacia extranjeros y rivales. De hecho, en las gradas se producen ambos fenómenos de manera simultánea. Mientras se comparte comida, bebida y canciones con los compañeros, también mostramos agresividad hacia los contrarios. Un escenario más en el que la dualidad que caracteriza a nuestra especie es manifiesta.

Por ejemplo, a menudo la cohesión de la “tribu” y su identidad se definen en oposición a otras “tribus”, en este caso el equipo rival. Los himnos, las bufandas, los colores y otros símbolos llaman a la unidad. Pero a la hora de tratar con comunidades desconocidas las cosas cambian. El buen rollo se sustituye por los insultos y la agresividad. Entonces, ¿cuál fue la intención del aficionado del Villarreal que lanzó un plátano a Alves? Los humanos y los chimpancés percibimos a los individuos de fuera del grupo como amenazas. Una estrategia para gestionar la ansiedad que esto produce es deshumanizar a los enemigos. De esta manera se provoca que los veamos como si fueran de otra especie, lo que anula la empatía hacia ellos, desatando así nuestro lado más oscuro y violento sin remordimientos.

Jane Goodall, además de descubrir el potencial agresivo de los chimpancés, averiguó que temen lo diferente. En 1966, una epidemia de polio afectó a varios individuos de la selva de Gombe. A consecuencia de la enfermedad, a tres miembros se les paralizó alguna de sus extremidades. La extraña manera de moverse de los enfermos aterrorizó a la comunidad, la cual respondió primero con miedo y después agresividad.

La percepción de lo que es extraño como un peligro parece estar en lo más profundo del cableado de la mayoría de los mamíferos

Yo, mono

Orgullo mono, publicado originalmente en EL Mundo 

Dani Alves se come el plátano que le lanzaron desde la grada de El Madrigal. GOLTV

 

Al fin las constataciones de Charles Darwin han penetrado en el mundo del deporte. Tras el incidente del plátano que se comió Dani Alves, otros jugadores y personajes famosos como por ejemplo Neymar da Silva han hecho suyo el lema de “Todos somos monos”.

Efectivamente, los seres humanos somos primates. Así aparece en todas las clasificaciones o taxonomías científicas actuales. Pero que nadie se ofenda. Ser mono no es denigrante, sino más bien todo lo contrario, algo de lo que sentirse muy orgulloso. Etimológicamente primates significa los que están en primer lugar, los primeros. Por esta razón, a algunos arzobispos u obispos ingleses se les denomina como Primates Bishops y a los españoles Primados.

Pero estas reacciones positivas no nos dejan olvidar la…

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Autor: Pablo Herreros 21 September 2012

Esta es la segunda parte del artículo «Liderazgo natural (1)», publicado por Pablo Herreros en este mismo blog.

En esta entrada, sigo hablando de los líderes y de algunos de sus elementos más característicos, descubiertos a través de la investigación sobre la conducta animal. Uno de los temas que más interesan a los expertos de liderazgo de todo el mundo es la personalidad que estas personas tienen.

En un experimento, Jennifer Harcourt y colaboradores colocaron pares de peces en peceras para registrar su comportamiento. Al poco tiempo comenzaron a coordinar sus movimientos en busca de alimento. Se demostró que las diferencias de personalidad eran cruciales a la hora de conseguir la coordinación. Los peces valientes emergieron como líderes y los más tímidos como seguidores. Estos roles se retroalimentaban socialmente el uno al otro: el líder proporcionaba seguridad a los tímidos y estos facilitaban el liderazgo efectivo a los valientes. En humanos ocurre algo muy similar, la extraversión correlaciona con la emergencia del liderazgo. Por ejemplo, los experimentos con humanos muestran que los que más hablan tienen muchas posibilidades de serlo. No en el sentido de hablar por hablar, sino de establecer vínculos con otras personas del grupo a través del lenguaje, que es el medio de expresión más usado por nuestra especie. Por otro lado, no conviene confundir liderazgo con dominancia o despotismo, ya que estos últimos caracteres pueden ejercer una fuerza contraria que complique la emergencia del líder. Es cierto que en animales con jerarquías estrictas, los individuos dominantes suelen tomar el papel de líder, como es el caso de los babuinos, los gorilas y los lobos, pero no sucede así con los chimpancés, los humanos o los orangutanes.

Al margen de estas correlaciones, en muchos casos, los individuos dominantes no lideran porque no facilitan el seguimiento. Muy al contrario, estos individuos dominantes operan de manera autónoma, debido a su poder y acceso preferencial a los recursos. Este tipo de individuos rara vez se convierten en verdaderos líderes. Más bien son déspotas autoritarios que tienen poca influencia sobre el día a día del grupo. Debemos tener en cuenta que la fuerza también puede ser una debilidad si el líder se aísla, ya que favorece que el resto del grupo se alíe en su contra. ¿Qué derechos y deberes tienen los líderes? Los líderes de los chimpancés, aunque son los que obtienen la mejor recompensa, también son los que más comparten. De lo contrario, los líderes no obtendrán la cooperación de los miembros de su equipo en el futuro, tan necesario en las batidas de caza, las patrullas por los límites o la defensa ante depredadores. Si tienen un conflicto, también pueden ser los primeros en dar un paso para su resolución, ya que nunca saben cuándo necesitarán a su «oponente».

 

Leer más en:Somos Primates » Liderazgo natural (y 2).

Autor: Pablo Herreros 22 June 2012

En los animales no humanos, cuando los grupos comienzan a ser numerosos y hay que gestionar situaciones de riesgo o cambio, ceder el liderazgo a uno o varios de los miembros es una estrategia muy eficaz. Por ejemplo, en especies en las que los individuos deben actuar y moverse continuamente, debido a las presiones ecológicas y sociales, es muy probable que aparezcan relaciones de líder/seguidores que organicen y coordinen al grupo. Estos patrones también emergen en otras actividades colectivas como son la caza, la defensa contra depredadores y el mantenimiento de la paz en el seno del grupo.

Entre los chimpancés, los líderes son los encargados de la defensa y de las patrullas por los límites del territorio. Reciben grandes sesiones de acicalamiento, pero también son los que más tiempo acicalan a otros; aunque está repartido entre más individuos. Entre otras, una responsabilidad fundamental de todo macho alfa es la de intervenir en la resolución de conflictos que aseguren la estabilidad del grupo. Estos suelen mediar en los conflictos poniendo fin en las peleas o equilibrando las fuerzas entre los contrincantes. El antropólogo Ted Lewellen, identificó en sus estudios sobre política esta misma función del liderazgo en casi la totalidad de las sociedades humanas. Pero en ocasiones, la fuerza del líder se puede convertir en una debilidad, debido al aislamiento al que te someten los otros miembros. Este es el caso de Estados Unidos durante el periodo Bush, el cual se vio aislado en varias ocasiones por gran parte de la comunidad internacional. Y es que algunos líderes parecen invitar al resto a cooperar contra ellos y pueden llegar a ser sustituidos por otros si no son eficaces en estas funciones. Por esta razón, es fundamental la capacidad de establecer alianzas con otros miembros clave del grupo que apoyen tu posición. En la colonia de chimpancés de Arhem, en Holanda, el primatólogo Frans de Waal, describió cómo algunos líderes eran depuestos por otros tras perder todos sus apoyos, al igual que en el caso norteamericano. Afortunadamente, la existencia de otras lealtades en el grupo suponen una oposición muy efectiva en forma de contrapoder que frena los excesos de los individuos dominantes. En varias poblaciones de chimpancés, se tiene constancia de la creación de coaliciones de hembras contra líderes déspotas o muy agresivos. Estas conductas tienen mucha lógica, si pensamos que las hembras están especialmente interesadas en la estabilidad y el equilibrio del grupo.

Según la creencia popular, el líder es siempre el más fuerte. Varios estudios demuestran que no siempre es así. En muchas ocasiones, el liderazgo se consigue de manera indirecta, ya que no se puede exigir ni aspirar directamente a él, según lo constatado en diversas sociedades preindustriales. Es cierto que en algunas especies con jerarquías estrictas, los individuos dominantes suelen tomar el rol de líder. Esto sucede en especies como los babuinos, los gorilas y los lobos. Pero en muchos casos, los individuos dominantes no pueden ser líderes porque no facilitan el seguimiento de otros con su conducta. Muy al contrario, estos suelen mostrarse muy agresivos e intolerantes a la proximidad física debido a su poder. Este tipo de individuos no pueden ser calificados de verdaderos líderes, sino más bien dictadores que normalmente tienen poca influencia sobre el día a día del grupo. –

Leer más en: Somos Primates » Liderazgo natural (1).

Autor: Pablo Herreros 1 April 2011

Una de las cuestiones más interesantes en la evolución es si somos por naturaleza jerárquicos o igualitarios. El director del Departamento de Primatología del Instituto Max Planck, en Leipzig, Christophe Boesch, cree que aunque pensamos que la democracia nació en Atenas en su forma más primitiva y, en su versión más actual, hace doscientos años en América, esta particular manera de entender la organización social surgió hace mucho más tiempo, probablemente en las profundidades de la selva.

Por ejemplo, a pesar de que la jerarquía de los chimpancés es de tipo lineal, en el día a día, la puesta en práctica y las dinámicas sociales del reparto del poder son mucho más complejas. Cuando un líder es expulsado de su puesto normalmente se debe a una alianza entre varios miembros de la que saldrá el nuevo líder, dando inicio a un nuevo proceso de formación de coaliciones. Es decir, el comportamiento despótico de los chimpancés tiene unos límites que vienen impuestos por distintos contrapoderes del grupo.

En otros casos, también es posible que las hembras de primates no humanos neutralicen el poder y el control del macho dominante mediante la unión de sus fuerzas. Esto es  algo que no suele ocurrir en sociedades humanas como la nuestra, en la que las hembras, al tener que emigrar del grupo de sus padres, pierde la posibilidad de crear alianzas con otras hembras emparentadas.

Pero para Boesch, los humanos eran igualitarios miles de generaciones antes de que las sociedades con jerarquías estrictas aparecieran. Su hipótesis es que la igualdad no nace de la mera ausencia de jerarquía, sino que se basa en un tipo especial de la misma, fundamentada sobre tendencias antijerárquicas que los grandes simios poseemos. El mecanismo consiste en que el poder se iguala a través del equilibrio de muchas partes que hacen imposible que ninguno monopolice una cuota de poder excesiva como para provocar la inestabilidad del grupo.

Aunque es cierto que muchos lectores pensarán en alguna de las varias decenas de dictaduras que existen en la actualidad repartidas por todo el planeta, algunos historiadores creen que solo representa la dinámica de los últimos 10.000-12.000 años. Ello lo creen porque antes de esas fechas, de acuerdo a las ideas de varios científicos, los seres humanos éramos igualitarios.

Según el politólogo de la Universidad de Emory, Bruce Knauft, “los humanos vivíamos en sociedades de iguales, con una concentración del poder mínima y sin clases sociales. Todos participaban en las decisiones del grupo y fuera de la familia, no había nadie dominante”. Por tanto, la organización política frecuente en el paleolítico superior era ya de tipo igualitario por entonces.

En el siglo XIX, el antropólogo británico, Lewis Morgan, estudió varias sociedades tradicionales con estructuras igualitarias y encontró varios elementos en común. Los resultados, aunque hay que interpretarlos con todas las cautelas -ya que estas comunidades no se tratan de fósiles vivos del pasado- sí pueden darnos pistas para pensar cómo se repartía el poder hace cientos de miles de años. El caso es que estos grupos locales no tenían líderes autoritarios y los individuos gozaban de una granlibertad individual. Los jefes eran débiles y se limitaban a favorecer los procesos de consenso y de toma de decisiones.

Leer más en: Somos Primates » Jerarquía en la selva.

 

miniatura de la noticiaENTREVISTA | Pablo Herreros

  • Pablo Herreros busca soluciones a la crisis en los orígenes del ser humano
  • ‘Lo que preocupa a las empresas lleva con nosotros millones de años’
  • ‘El portazo del jefe es como la clásica demostración de fuerza del chimpancé’
  • ‘Hay primates que se preocupan más por el grupo que algunos que conocemos’

Rodrigo Terrasa | Valencia

Actualizado martes 23/10/2012 16:38 horas

Si alguna vez ha llamado gorila a su jefe, tranquilo, no hay peligro de ERE. Está usted hablando en términos rigurosamente científicos. “Los directivos de empresas se comportan como lo hacen los chimpancés”. Lo dice Pablo Herreros, sociólogo, antropólogo, primatólogo, experto en psicología de las organizaciones y director científico del programa de Inteligencia Emocional para la Fundación Eduard Punset.

Herreros ha estado en Valencia participando en la sexta jornada TMT (Talento & Management Tendencias), un programa de charlas en las que se invita a la reflexión sobre lo que hace que una organización sea excelente: aprender y emprender.

El plan que ha traído Herreros es tan sencillo como volver a los orígenes del ser humano para encontrar las soluciones a la crisis. En los primates está la clave de casi todo. “Esa es mi propuesta, la mayor parte de los asuntos que preocupan a las corporaciones de esta era no son nuevos para la evolución humana, llevan con nosotros millones de años. Temas como el liderazgo, la resolución de conflictos o la motivación son conceptos de moda en todos los departamentos de recursos humanos de las empresas españolas. Se trata de recuperar muchas de las funciones originales que cumplían esos comportamientos y ponerlas en práctica”, explica.

Para cada concepto, Herreros encuentra un ejemplo con monos, macacos o chimpancés como protagonistas. “Los primates nos ofrecen muchas pistas sobre el origen de algunos de los comportamientos que son básicos en las organizaciones del siglo XXI: cooperación, trabajo en equipo, liderazgo, innovación… Los chimpancés nos han permitido conocer qué derechos y deberes tiene un líder, es el responsable de la toma de decisiones, resuelve conflictos, lleva a los recursos disponibles y reparte entre el grupo para asegurarse de que el resto le apoyarán en su empresa, en su acción”.

El problema, según el primatólogo, es que los humanos nos hemos distanciado de esos comportamientos básicos. Hemos dejado de “cuidar” las relaciones. “Nos hemos olvidado de que asuntos clave en las empresas como la cooperación o el trabajo en equipo emergen de una buena relación. No se puede pedir cooperación, primero hay que cuidar las relaciones y de ahí surge la cooperación y el liderazgo, cuando el grupo permite a uno que tome las decisiones por el resto”.

Leer más en: ‘Los directivos de empresa se comportan como chimpancés’ | Valencia | elmundo.es.