Posts etiquetados ‘Selección natural’

el gen egoísta“La selección natural favorece aquellos genes que manipulan el mundo para garantizar su propia propagación.

Por último, es tiempo de volver al problema con el que comenzamos: la tensión entre el organismo individual y el gen como candidatos rivales para el papel principal en la selección natural.

Las unidades fundamentales de selección natural, las cosas básicas que sobreviven o no, que forman linajes de copias idénticas con mutaciones aleatorias ocasionales, se llaman replicadores. Las moléculas de ADN son replicadores. Por razones a las que llegaremos, se reunieron en grandes máquinas comunales de supervivencia o “vehículos”. Los vehículos que mejor conocemos son los cuerpos individuales, como el nuestro propio. Un cuerpo, por lo tanto, no es un replicador, sino un vehículo, Debo hacer hincapié en esto, pues es un aspecto que se ha visto mal interpretado. Los vehículos no se replicana si mismos; trabajan para propagar sus replicadores. Los replicadores no se comportan, no perciben el mundo, no capturan presas ni huyen ante los depredadores; construyen vehículos que hacen todas esas cosas. Para gran parte de sus objetivos, conviene a los biólogos centrar su atención al nivel del vehículo. Para otros, les es mejor hacerlo al nivel del replicador. El gen y el organismo individual no son rivales por un mismo papel estelar en la obra darwiniana. Están contratados para papeles diferentes, complementarios y en muchos aspectos igualmente importantes: el replicador y el de vehículo.

La cualidad esencial que necesita una entidad para convertirse en un eficaz vehículo de genes, es la siguiente. Debe tener un canal de salida imparcial hacia el futuro para todos los genes que lleva dentro de sí.

La unidad fundamental, el primer impulsor de la vida, es el replicador. Un replicador es cualquier cosa del universo de la que se hacen copias. Los replicadores se generan, en primer lugar, por casualidad, por el empujón aleatorio de pequeñas partículas. Una vez existe el replicador, es capaz de generar una serie indefinidamente grande de copias de sí mismo. Sin embargo, ningún proceso de copia es perfecto y la población de replicadores acabará conteniendo algunas variedades que difieren entre sí. Algunas de dichas variedades habrán perdido la capacidad de autorreplicación. Otras seguirán haciéndolo, pero de forma menos eficiente. Otras más se encontrarán en posesión de nuevos trucos: se han vuelto mejores autorreplicadores que sus antecesores y contemporáneos. Son sus descendientes los que dominaran la población. Al pasar el tiempo, el mundo se llena de los replicadores más poderosos e ingeniosos.

En cierto punto de la evolución de la vida en nuestro planeta, esta conspiración de replicadores mutuamente compatibles comenzó a formalizarse en la creación de vehículos discretos: células y, mas tarde, cuerpos pluricelulares. Los vehículos que desarrollaron un ciclo de vida embotellado prosperaron y se volvieron más discretos y parecidos a vehículos.

El organismo individual fue el primero en llegar a la conciencia de los biólogos, mientras que los replicadores —conocidos ahora como genes— se consideraron una parte de la maquinaria utilizada por los organismos individuales. Requiere un deliberado esfuerzo mental volver a poner las cosas en orden en biología y recordar que los replicadores fueron los primeros, en importancia y en la historia.

Los replicadores ya no van salpicados libremente por el mar; están empaquetados en enormes colonias, los cuerpos individuales. Y las consecuencias fenotípicas, en lugar de distribuirse uniformemente por el mundo, se han congelado en muchos casos en esos mismos cuerpos. Pero el cuerpo individual, que nos es tan familiar en nuestro planeta, no tiene por qué existir. La única clase de entidad que debe existir para que surja la vida, en cualquier lugar del universo, es el replicador inmortal.” p. 324-325, 327, 338-339.

 

genes, pueblos y lenguasLa selección a favor de los híbridos

los animales de cualquier especie, incluido el hombre, tienen más posibilidades de poseer niveles elevados de caracteres importantes, como la resistencia a las enfermedades, la fecundidad, la inteligencia, etc., si son mezclas genéticas. En efecto, se habla de vigor de los híbridos.

Así pues, hay que completar la concepción darwiniana de la evolución por supervivencia de los más aptos señalando también la importancia del azar, que el genetista Motoo Kimura ha resumido con la expresión supervivencia del más afortunado. En la práctica, pues, la evolución es la supervivencia no solo de los tipos genéticos más aptos, sino también de los que han tenido más suerte.”

 

 

genes, pueblos y lenguasLa disputa sobre los antiguos y los modernos

Si dejamos a un lado cráneos y esqueletos, encontramos en la genética un material que proporciona muchos más datos, aunque hasta ahora limitado casi exclusivamente a las poblaciones vivientes. Otra ventaja frente al material paleontropológico es que los datos genéticos (ya sean individuales o de poblaciones) varían en el tiempo con arreglo a unas leyes conocidas y precisas.

Velocidad y mecanismos evolutivos: la supervivencia de los mejor adaptados y los más afortunados

Gracias a la genética moderna aplicada a la teoría de la evolución se han podido conocer cuatro factores evolutivos principales: la mutación, que produce los nuevos tipos genéticos, la selección natural, que elige a los que mejor se adaptan al ambiente en el que viven, la deriva genética, que es el efecto del azar debido a las fluctuaciones estadísticas de las frecuencias génicas de una generación a otra, y la migración de individuos de una población a otra o de un lugar a otro. Empecemos por la deriva genética, … Es ni más ni menos que el efecto de las fluctuaciones estadísticas, inevitables en el paso de una generación a otra.

El nombre de deriva genética dado a las fluctuaciones estadísticas de las frecuencias de los genes puede confundir las ideas, porque parece indicar una tendencia en una dirección determinada, pero la deriva no genera propensión al aumento de uno u otro tipo genético. La única tendencia es hacia la homogeneización de la población, en el sentido de que, si la deriva genética puede actuar libremente sin que las nuevas mutaciones o migraciones introduzcan nuevos tipos genéticos, al final la población estará formada por un solo tipo. Pero si observamos dos poblaciones idénticas, en las que al principio hay varios tipos genéticos, al final de un proceso de deriva genética ambas serán homogéneas, pero tal vez completamente distintas, al estar una de ellas formada por un solo tipo, y la otra por el otro tipo, de los dos que había al principio. A diferencia de la selección natural, la deriva genética es ciega en relación con el resultado evolutivo final, que siempre es la homogeneización completa.

 

 

Cladogramas: Ilustrando el parentesco evolutivo

Por: Ferney Yesyd Rodríguez

¿Qué es un cladograma?

Un cladograma es un diagrama que permite representar el parentesco evolutivo entre las especies. Este se parece a un árbol genealógico en que la base del árbol representa un antepasado común para los organismos o grupos ubicados al final de las ramas. Cuando hay una ramificación en un linaje esta se representa con una nueva rama. Todos los descendientes de esta nueva rama comparten un mismo ancestro y están más cercanos entre si que con los descendientes de otras ramas. Cada cladograma por representar las relaciones evolutivas entre un grupo de seres vivos se considera una teoría científica.

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Leer más en: Cladogramas: Ilustrando el parentesco evolutivo – Sin Dioses : Ciencias de los Orígenes.

La Ciencia y sus Demonios

evolution arbol vidaPara celebrar el día de Darwin, fecha que conmemora el nacimiento del padre de la biología moderna, no hay nada mejor que entender la elegante brillantez del sencillo pero a la vez poderosísimo concepto de la selección natural con el ya clásico proceso evolutivo del ojo, desde sus más simples inicios hasta los complejísimos órganos visuales de infinidad de especies actuales.

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genes, pueblos y lenguas” ¿Existe una base científica del racismo?

No se puede negar que el racismo está muy extendido. En las situaciones de equilibrio entre naciones (cuando no hay guerras), y en su interior (cuando el conflicto entre clases sociales no es grave), lo notaremos menos. Pero las razones del desarrollo de las hostilidades entre países, regiones, pueblos, clases, religiones, grupos políticos, la llegada de gente distinta, sobre todo la inmigración masiva desde los países pobres, sacan a relucir el racismo, que se manifiesta con todo su vigor.

La naturaleza de las diferencias

Ante todo, hay que decir que no es fácil distinguir entre herencia biológica y herencia cultural… Siempre es posible que sus causas sean biológicas (las llamaremos genéticas), que se deben a un aprendizaje (las llamaremos culturales), o a las dos cosas.

Mutaciones visibles e invisibles

La expansión del hombre moderno, a partir de África, por los otros cuatro continentes, hizo necesaria una adaptación a las condiciones ecológicas, sobre todo de clima, muy distintas de las del continente de origen (con la excepción de Australia y otras regiones tropicales). La adaptación fue tanto cultural como biológica. En el tiempo que ha transcurrido desde entonces (cinco o seis decenas de miles de años, o algo más) se ha podido desarrollar una verdadera diferenciación genética.

Aunque al principio el factor más importante haya sido la adaptación climática, no debemos olvidar la selección sexual, que pudo contribuir al aspecto exterior. En cualquier caso, no cabe duda de que es una adaptación heredada biológicamente. Por desgracia, la base genética de estas adaptaciones no se conoce bien, y seguramente es bastante compleja en lo que respecta a la mayoría de los caracteres que las han determinado.

Podemos preguntarnos si las decenas de miles de años transcurridos desde la ocupación de los continentes hasta hoy han sido suficientes para que se produzca una adaptación biológica de la misma intensidad que las diferencias observadas entre los grupos. Esta adaptación pudo deberse a una selección natural muy fuerte, y es bastante verosímil que el tiempo haya sido suficiente.

Es posible que se trate de una adaptación debida a la selección natural, que requiere un plazo bastante corto, pero también es posible que el efecto se deba, por lo menos en parte, al flujo genético (matrimonios o uniones ilegítimas) con las poblaciones vecinas.

entre los individuos existe un gran heterogeneidad genética, cualquiera que sea su población de origen. Hay una regla general, cuyos detalles veremos más adelante: esta variación invisible siempre es grande en cualquier grupo, ya ea el de un continente, una región, una ciudad o un pueblo, y mayor de la que existe entre continentes, regiones, ciudades o pueblos. Así pues, la pureza de la raza es inexistente, imposible, y totalmente indeseable. Además veremos que las razas, definidas tomando como base el continente de origen, muestran unas diferencias muy reducidas si se comparan con las diferencias propias de los caracteres visibles, en los que tanto se fijaban los antropólogos de antes.”

 

 

el gen egoísta retornare al mensaje central del presente tema. Y es que la unidad básica de la selección natural no es la especie, ni la población, ni siquiera el individuo, sino las pequeñas unidades de material genético que convenimos en llamar genes. La piedra angular de esta hipótesis, según lo señalamos anteriormente, es el supuesto de que los genes, son potencialmente inmortales, mientras que los cuerpos y las demás unidades superiores son temporales. Este supuesto descansa en dos hechos: el hecho de la reproducción sexual y del entrecruzamiento, y el hecho de la mortalidad individual.

Ya nos hemos interrogado respecto a cuáles son los mejores atributos generales de un «buen» gen y hemos decidido que el «egoísmo» era uno de ellos. Pero otra cualidad general que los genes prósperos deben poseer es una tendencia a posponer la muerte de sus máquinas de supervivencia por lo menos hasta después de la reproducción.” p. 51-52