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el gen egoístaLos individuos no son elementos estables, son efímeros. Así, también, los cromosomas se entremezclan hasta quedar relegados al olvido, al igual que una partida de naipes después de ser barajadas las cartas. Pero las cartas mismas sobreviven a la barajada. Las cartas, en este caso, representan los genes. Los genes no son destruidos por el cruzamiento, se limitan a cambiar de compañeros y seguir adelante. Por supuesto que siguen adelante. Ese es su negocio. Ellos son los replicadores y nosotros somos sus máquinas de supervivencia. Cuando hemos servido nuestro propósito somos descartados. Pero los genes son los habitantes del tiempo geológico: los genes permanecerán siempre.

Los genes, al igual que los diamantes, son para siempre,

El gen es un replicador de larga vida que existe bajo la forma de muchas copias que son duplicadas. o tiene una vida de duración indefinida… Se define el gen como un trozo de cromosoma que es bastante corto para que dure, en potencia, el tiempo suficiente para que funcione como una unidad significativa de selección natural.

Los genes compiten directamente con sus alelos por la supervivencia, ya que sus alelos en el acervo génico son rivales que podrán ocupar su puesto en los cromosomas de futuras generaciones. Cualquier gen que se comporte de tal manera que tienda a incrementar sus propias oportunidades de supervivencia en el acervo génico a expensas de sus alelos tenderá, por definición y tautológicamente, a sobrevivir. El gen es la unidad básica del egoísmo.” p. 45-47

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el gen egoísta“La selección natural, considerada en su forma más general, significa la supervivencia diferencial de los seres. Algunos seres vive y otros mueren pero, para que esta muerte selectiva produzca algún impacto en el mundo, debe cumplir una condicional adicional. Cada ser debe existir en forma de muchas copias, y al menos algunos de esos seres deben ser, potencialmente, capaces de sobrevivir —en forma de copias— durante un período significativo de tiempo evolutivo. Las unidades genéticas pequeñas poseen estas propiedades; no así los individuos, grupos y especies. El gran acierto de Gregol Mendel fue demostrar que las unidades hereditarias pueden ser consideradas, en la práctica, como partículas indivisibles e independientes. Actualmente sabemos que este concepto es demasiado simple. Aun un cistrón es, ocasionalmente, divisible y dos genes del mismo cromosoma no son totalmente independientes. Lo que yo he hecho es definir el gen como una unidad, la cual, en un alto porcentaje, se aproxima al ideal de singularidad indivisible. Un gen no es indivisible, pero rara vez es dividido. Se encuentra ya sea definitivamente presente o decididamente ausente en el cuerpo de cualquier individuo determinado. Un gen viaja intacto del abuelo al nieto pasando directamente a través de la generación intermedia sin haberse combinado con otros genes. Si los genes se fusionaran continuamente con otros la selección natural, según hora la entendemos, sería imposible.

Otro aspecto de la peculiaridad del gen es que no se vuelve senil; no es más probable que muera cuando tiene un millón de años que cuando sólo tiene cien. Salta de un cuerpo a otro a través de las generaciones, manipulando un cuerpo tras otro de acuerdo a sus propias maneras y según sus propios fines, y abandona una sucesión de cuerpos mortales antes de que se hundan en la senilidad y la muerte.

Los genes son los inmortales. o más bien, son definidos como entidades genéticas que casi merecen esta calificación. Nosotros, las máquinas individuales de supervivencia en el mundo, podemos esperar una vida que se prolongue durante unas décadas. Pero los genes tienen en el mundo una expectativa de vida que debe ser medida no en términos de décadas sino en miles y millones de años.” p. 43-44

El tercer chimpancé“Dado que el objetivo básico del proceso evolutivo es la trasnmisión genñetica entre generaciones, sobrevivir cuando se agota la capacidad reprodutora es una rara excepción en otras especies. La naturaleza programa la muerte de tal modo que coincida con el final de la etapa fertil, puesto que a partir de entonces la regeneración del organismo no produce ningún beneficio evolutivo. El que las mujeres estén programadas para vivir varias décadas después de la menopausia, y los hombres para alcanzar edades en las que, por lo general, ya no se dedican a procrear, es una excepción que requiere ser explicada

A diferencia de los simios, los niños se desarrollan lentamente y son incapaces de alimentarse incluso después del destete, y ello supone que la muerte de una mujer de una tribu de cazadores- recolectores que tuviera hijos pequeños acarrearía un alto riesgo de que estos también murieran. En aquel entonces, las madres de varios hijos se jugaban la vida de su prole cada vez que daban a luz. Dado que la inversión realizada en la prole aumentaba con la edad de los hijos, y que el riesgo de morir en el parto también aumentaba con la edad de la made, las probabilidades de ganar el juego iban empeorando a medida que la madre se hacía mayor. Cuando se tienen tres hijos saludables y todavía dependientes, ¿por qué arriesgarse a tener un cuarto hijo?

El empeoramiento progresivo de las probabilidades de supervivencia probablemente dio lugar, mediante la selección natural, a la menopausia con objeto de proteger la inversión previa de la madre en su prole.

…debe concluirse que el hecho de que los humanos actuales gocen de una vida más prolongada que los simios, no se debe exclusivamente a las adaptaciones culturales, como pueden ser los utensilios para adquirir comida y defenderse de los depredadores; se funda asimismo, en dos adaptaciones biológicas, la menopausia y el aumento de las inversiones en mecanismo de reparación. Ya se produjeran precisamenteen el momento del gran salto adelante o con posterioridad, esas adaptaciones biológicas se cuentan entre los cambios de la historia de la vida que permitieron el ascenso del tercer cuimpancé a la categoría de humano.” pág. 187-188-189

El tercer chimpancéla función de la selección natural es ajustar el gasto relativo de energía invertido en las reparaciones y en la reproducción con objeto de maximizar la capacidad reproductora sobre la base de la duración de l vida animal de que se trate. La solución varía de una especie  otra en función de factores como el riesgo de muerte accidental, la biología reproductiva y los costes de los distintos tipos de reparaciones orgánicas.  ” pág. 183-184