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PATERNIDAD

¿Y qué hay de los vínculos afectivos que se establecen entre parejas humanas?… La respuesta a esta pregunta parece ser que los humanos son flexibles en sus pautas de apareamiento. Los vínculos intensos y a largo plazo son comunes, pero, según los antropólogos George Murdock y Suzanne Wilson, un 83% de las sociedades admiten patrones de poliginia. Sin embargo, según las circunstancias, aunque se permita la poliginia, la mayoría de hombres no disponen de suficientes recursos y por tanto optarán por tener una única esposa. En consecuencia, la monogamia de facto puede prevalecer, aunque los hombres ricos puedan tener más de una esposa.

Fortunato y Archetti observan que la monogamia surgió en Eurasia a medida que la agricultura se iba extendiendo, ya que las tierras y los ganados se convirtieron en una fuente importante de riqueza que podía heredarse. Cuando ciertas prácticas se convierten en normativas, cuando se demuestra que aportan beneficios y reducen problemas, y cuando se ven reforzadas por la aprobación y la desaprobación social, entonces todo indica que esas prácticas van en el camino correcto.

APEGO A LAS PAREJAS

Aunque a veces damos por sentado que se trata de un patrón único que caracteriza a los seres humanos, lo cierto es que el apego a largo plazo a una pareja se halla en un 3% de todos los mamíferos, incluidos los castores, los marmosetas, los macacos tití, los gibones, el ratón de patas blancas, los ratones de campo y el ratón de los pinos. Sin embargo, la mayoría de mamíferos, aunque sean sociales, son promiscuos o estacionales en sus pautas de emparejamiento. Una proporción mucho más elevada de aves (cerca del 90%) sienten una fuerte preferencia por su pareja y mantienen relaciones a largo plazo. Nuestros parientes vivos más cercanos (los chimpancés y los bonobos) no establecen relaciones de pareja a largo plazo, y lo mismo ocurre en la mayoría de roedores y monos.

El apego a largo plazo a una pareja es una forma altamente significativa de sociabilidad: amamos al otro, queremos emparejarnos con él, estar juntos, verle prosperar y cuidarlo. Nos entristecemos durante la separación o cuando nuestra pareja está herida o amenazada. Cuando una pareja fallece, el miembro superviviente se deprime y a veces le cuesta mucho recuperrse de esa tristeza. Sin embargo, el apego a una pareja no implica exclusividad sexual —tal y como revelan estudios genéticos en roedores y humanos—, lo cual podría estar relacionado con la diversidad genética, tal y como sugieren los estudios sobre el topo común (que tiene el evocador nombre científico de Cryptomys hottentotus hottentotus)”

LOS MECANISMOS DEL APEGO A LA PAREJA

Desde hace poco sabemos que la dopamina desempeña una función en el afecto entre las parejas y en la conducta paternal/maternal. Se necesita tener acceso a los receptores de dopamina D2 para formar un vínculo afectivo de pareja, mientras que la activación de los receptores de dopamina D1 bloquean ese mismo vínculo. Después de la formación del vínculo, los receptores de D1 se regulan al alza, impidiendo así la formación de un segundo vínculo. Para que la dopamina funcione en los emparejamientos, sus receptores D2 tienen que estar situados cerca de los receptores de la OXT en las mismas neuronas del sistema de recompensas;

Chrle bonobo dieux et nousistopher Ryan et Cacilda Jethá en su libro Sex et Dawn (En el principio era el sexo), escogen —no sin provocación— el bonobo como modelo ancestral de la vida sexual humana. En un capítulo titulado “¿Quienes son tus papás?”, explican que, en ciertas culturas, está en el interés del niño tener varios padres. Su razonamiento se funda en los trabajos pioneros de Sara Hrdy, que ha mostrado el valor de las familias multiparentales para la supervivencia, y reanudó su rechazo del dogma de que los hombres  sólo se ocupan de los niños que están seguros de ser sus padres. Algunas tribus practican la “paternidad divisible”, donde el feto que crece se supone que es alimentado por el semen de todos los hombres con los que tiene relaciones una mujer. Cada padre potencial reivindica una parte y debe contribuir a la educación del niño. Este acuerdo, que es común en las tribus de las tierras bajas de América del Sur, garantiza el sostén de los niños en un medio ambiente donde la mortalidad de los hombres es elevada, implica una menor exclusividad sexual. Las elecciones sexuales de una mujer fuer del matrimonio son respetadas y no castigadas. El día de la boda, les dicen a los nuevos esposos que cuiden a sus niños, pero también se les pide a cada uno de ellos de controlar sus celos hacia los amantes del otro.”

 

genes, pueblos y lenguas” ¿Existe una base científica del racismo?

No se puede negar que el racismo está muy extendido. En las situaciones de equilibrio entre naciones (cuando no hay guerras), y en su interior (cuando el conflicto entre clases sociales no es grave), lo notaremos menos. Pero las razones del desarrollo de las hostilidades entre países, regiones, pueblos, clases, religiones, grupos políticos, la llegada de gente distinta, sobre todo la inmigración masiva desde los países pobres, sacan a relucir el racismo, que se manifiesta con todo su vigor.

La naturaleza de las diferencias

Ante todo, hay que decir que no es fácil distinguir entre herencia biológica y herencia cultural… Siempre es posible que sus causas sean biológicas (las llamaremos genéticas), que se deben a un aprendizaje (las llamaremos culturales), o a las dos cosas.

Mutaciones visibles e invisibles

La expansión del hombre moderno, a partir de África, por los otros cuatro continentes, hizo necesaria una adaptación a las condiciones ecológicas, sobre todo de clima, muy distintas de las del continente de origen (con la excepción de Australia y otras regiones tropicales). La adaptación fue tanto cultural como biológica. En el tiempo que ha transcurrido desde entonces (cinco o seis decenas de miles de años, o algo más) se ha podido desarrollar una verdadera diferenciación genética.

Aunque al principio el factor más importante haya sido la adaptación climática, no debemos olvidar la selección sexual, que pudo contribuir al aspecto exterior. En cualquier caso, no cabe duda de que es una adaptación heredada biológicamente. Por desgracia, la base genética de estas adaptaciones no se conoce bien, y seguramente es bastante compleja en lo que respecta a la mayoría de los caracteres que las han determinado.

Podemos preguntarnos si las decenas de miles de años transcurridos desde la ocupación de los continentes hasta hoy han sido suficientes para que se produzca una adaptación biológica de la misma intensidad que las diferencias observadas entre los grupos. Esta adaptación pudo deberse a una selección natural muy fuerte, y es bastante verosímil que el tiempo haya sido suficiente.

Es posible que se trate de una adaptación debida a la selección natural, que requiere un plazo bastante corto, pero también es posible que el efecto se deba, por lo menos en parte, al flujo genético (matrimonios o uniones ilegítimas) con las poblaciones vecinas.

entre los individuos existe un gran heterogeneidad genética, cualquiera que sea su población de origen. Hay una regla general, cuyos detalles veremos más adelante: esta variación invisible siempre es grande en cualquier grupo, ya ea el de un continente, una región, una ciudad o un pueblo, y mayor de la que existe entre continentes, regiones, ciudades o pueblos. Así pues, la pureza de la raza es inexistente, imposible, y totalmente indeseable. Además veremos que las razas, definidas tomando como base el continente de origen, muestran unas diferencias muy reducidas si se comparan con las diferencias propias de los caracteres visibles, en los que tanto se fijaban los antropólogos de antes.”

 

 

el gen egoísta“En el momento de la concepción, por lo tanto el padre ha invertido menos de la cuota que le corresponde (es decir, el 50%) de sus recursos en su descendiente. Ya que cada espermatozoide es tan pequeño, un macho puede permitirse fabricar millones de ellos cada día. Ello significa que es, potencialmente, capaz de engendrar un número considerable de hijos en un período de tiempo muy breve, empleando con este fin a diferentes hembras; hecho solo posible porque cada nuevo embrión es dotado por la madre, en cada caso, del alimento adecuado. Este último factor establece un límite al número de hijos que pueda tener una hembra, pero el número de hijos que pueda tener un macho es, virtualmente, ilimitado. Es aquí donde empieza la explotación femenina.

La forma obvia de alcanzar este deseable estado de cosas es inducir al otro —a él o a ella— a invertir más de lo que a él o a ella les corresponda, en justicia, de sus recursos en cada hijo, quedando así uno de los dos en libertad para tener otros hijos con otros compañeros sexuales. Esta sería una estrategia deseable para cada sexo, pero es más difícil de lograr para la hembra. Puesto que ella empieza a invertir más que el macho, en la forma de su óvulo grande y rico en alimentos, una madre se encuentra, a partir del instante mismo de la concepción, más “comprometida”, de manera más profunda, con cada hijo que el padre. Se arriesga a perder más si el hijo muere; tendrá que hacer en el futuro una una inversión mayor con el fin de conseguir qye un nuevo hijo, sustituto del que perdido, alcance el mismo nivel de desarrollo que ya  había logrado el anterior. Si intentara la táctica de dejar al padre con la criatura e irse con otro macho, el padre podría, a un costo relativamente bajo para él, vengarse y abandonar también a la criatura. Por lo tanto, al menos en las primeras etapas del desarrollo del hijo, es probable que sea el padre quien abandone a la madre en lugar de provocarse la situación inversa. De manera similar, se puede esperar que las hembras inviertan más en los hijos que los machos, no solo al principio sino durante todo el desarrollo. Es así como en los mamíferos, por ejemplo, la hembra es la que incuba al feto en su propio cuerpo, ella es quien fabrica la leche para amamantarlo cuando nace y la que carga con el peso de criarlo y protegerlo. El sexo femenino es explotado, y la base evolutiva fundamental para dicha explotación radica en el hecho de que los óvulos son más grandes que los espermatozoides. ” p. 185, 191

 

el gen egoísta“El punto importante que debemos destacar es que un gen, escaso en una población considerada en su conjunto, es común dentro de una familia. Yo contengo un número determinado de genes que son escasos en la población total y lo mismo te sucede a ti. Las probabilidades de que ambos contengamos los mismos genes raros es, en realidad, muy pequeña. Pero las probabilidades son altas de que mi hermana contenga un determinado gen raro que yo contengo y las posibilidades son igualmente altas de que tu hermana contenga, en común contigo, un gen raro. Las probabilidades son, en este caso, exactamente de un 50% y es fácil explicar su causa.

no existe nada especial, geneticamente hablando, en cuanto a la relación padre/hijo que diferencie de la relación hermano/hermana. El hecho de que sean los padres los que transmitan los genes a los hijos y que las hermanas no se transmitan genes unas a otras, es irrelevante, ya que ambas hermana reciben réplicas idénticas de los mismos genes de los mismos padres.

Genéticamente, el cuidado paterno y el altruismo de los hermanos y hermanas evolucionan exactamente por la misma razón en ambos casos existen muchas probabilidades de que el gen altruista se encuentre presente en el cuerpo del beneficiario.

además del índice de parentesco, debemos considerar un índice de “certeza”. Aun cuando la relación entre padres e hijos no es más próxima, genéticamente, que la relación entre hermano y hermana, su certeza es mayor. Normalmente es posible estar más seguro de quienes son nuestros hijos que de quienes son nuestros hermanos. Y aún se puede estar más seguro de saber quién es uno mismo.

En muchas especies una madre puede estar más segura de su progenie de lo que puede estarlo su padre. La madre pone el huevo, visible y tangible, o porta a su hijo. Tiene una buena  una buena oportunidad de saber con certeza quiénes son los portadores de sus propios genes. El pobre padre es mucho más vulnerable al engaño. Por lo tanto, es de esperar que los padres se esfuercen menos que las madres en el cuidado de sus hijos.

En realidad, en una sociedad con un alto índice de infidelidad conyugal, los tíos maternos deberían ser más altruistas que los “padres” ya que ellos tienen más base de confianza en su parentesco con las criaturas. Saben que la madre de la criatura es por lo menos su media hermana. El “padre” legal no sabe nada. ” p. 118, 122, 124, 138-140

Nota JCG: Ver  Mosuo, Dos mil años de matrilinealidad

“El sexo prematrimonial sigue siendo una parte idílica de estilo de vida de los isleños trobiandeses” Eric Lafforgue, fotógrafo.
“Los Trobriandeses se horrorizan de ver cómo los hombres blancos se revuelcan sobre el cuerpo de las mujeres. Un hombre solo eyacula una vez que la mujer conoce un primer orgasmo. La rapidez del acto sexual de los blancos los hacen pasar por idiotas o gente sin educación.”Bronislaw Malinowski, antropólogo.

El fotógrafo Eric Lafforgue visitó con su cámara y sus ganas de aprender lasIslas Trobiand, que se encuentran en el Mar de Salomón y son oficialmente parte de Papúa Nueva Guinea.

Algunas de las pecualiaridades culturales que más le sorprendió son la actitudtolerante hacia el sexo y a los amantes; y la solución de conflictos y el desfogue a través del cricket.

La sociedad Trobiand es matrilineal, el sistema de descendencia se define por la línea materna. Los hijos de los varones quedan adscritos a la familia de la madre, en este caso el hermano de la madre.

Según Lafforgue, las chicas aprenden acerca de la anticoncepción muy temprano y lavirginidad no tiene ningún valor en absoluto. Si una chica se queda embarazada, su familia mantiene al bebé, ya que, según la creencia tradicional local, los hombres sólo ayudan a abrirse a la mujer para el embarazo, pero el verdadero padre es un Baloma o espíritu “No hay vínculo entre el sexo y el embarazo”. Por eso, “las relaciones entre las parejas casadas no tienen mucho en común con lo que sucede en Europa: aquí (en las islas Trobriand) el hombre es el que debe dar regalos a su esposa por la relación.”

La mayoría de las aldeas tienen una choza especial llamado bukumatula que se utiliza paraencuentros extramaritales. “Los isleños Trobiand tienen un enfoque relajado para el sexo antes e incluso después del matrimonio”  “A pesar del hecho de que el VIH y el SIDA se propaga rápidamente a través de la población de la isla, el sexo prematrimonial sigue siendo una parte idílica de estilo de vida de los isleños”. Los habitantes lo llaman “la enfermedad sin medicina”. “La educación occidental cambió el punto de vista de algunos isleños, pero no todos ellos”, continúa Lafforgue.

Tampoco sus costumbres románticas se parecen en nada a las nuestras: consideran la piel blanca y el pelo rubio, feo. “Las costumbres románticas de los isleños de Trobriand no se extienden a los forasteros”. ” Los lugareños son gente muy orgullosa y valoran sus líneas genéticas”

 

Leer más en Una antropóloga en la luna: blog de antropología.: La sexualidad igualitaria: Las Islas Trobiand..