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genes, pueblos y lenguasLa vía cultural es la única que permite la acumulación del aprendizaje en las generaciones, por lo que tiene un poder de enseñanza mucho más elevado que lo que se aprende solo a partir de la propia experiencia, limitando la suma de nuestros conocimientos a los que se `pueden adquirir a lo largo de la vida, sin contacto con los demás.

En el hombre el aprendizaje cultural tiene lugar sobre todo por imitación o enseñanza directa. No hay diferencias formales entre ambas: en los dos casos, siempre hay como mínimo un transmisor y un receptor (destinatario o beneficiario). Por lo tanto, siempre hay un paso de información entre dos individuos, por lo menos. Es evidente que la existencia del lenguaje aumenta mucho la eficacia de ese proceso. En los seres humanos el lenguaje es la base de la cultura, y por lo tanto es la innovación más importante, gracias a la cual el hombre moderno ha podido multiplicar sus opciones vitales y adueñarse de la Tierra en un tiempo bastante corto.

El lenguaje es una innovación biológica y cultural a la vez, pues las bases anatómicas y fisiológicas que lo hacen posible han evolucionado genéticamente, por selección natural.

El propio lenguaje es una creación cultural, posibilitada —y quizá también dirigida— por un substrato anatómico y neurológico concreto. También es el vehículo principal de la cultura, que gracias al lenguaje ha llegado a ser el principal apoyo del hombre. Por lo tanto, a través del efecto que ha tenido en la cultura durante todo el desarrollo del género Homo, es como el lenguaje ha podido dar al hombre moderno una ventaja selectiva muy grande, y las bases biológicas que lo hicieron posible han alcanzado la complejidad actual.

Puede que ya Homo habilis (hace más de dos millones de años) fuera capaz de hablar. Tobías ha demostrado que los seis cráneos que se han podido analizar poseen una fosa más acentuada a la izquierda, en la región del hemisferio cerebral donde se encuentra, en el hombre moderno, una protuberancia del cerebro que coincide con el centro de Broca, uno de los centros neurológicos de la palabra… En los monos no existe la protuberancia en el lóbulo temporal izquierdo que corresponde al centro de broca.”

 

genes, pueblos y lenguasLas grandes expansiones humanas y las familias lingüísticas

La familia mejor conocida es la indoeuropea. También se ha intentado buscar su lugar de origen, con resultados increíblemente distintos. Según los autores, este lugar varía de Alemania al noreste caucásico, de los estados bálticos a Suez. Es un área casi tan amplia como la que cubre actualmente la familia, e incluso algunos casos la sobrepasa. Quizá la teoría que tuvo más crédito hasta hace poco fue la de Gimbutas, quien sitúa el origen al norte del mar Negro y asocia los primeros pueblos de lengua indoeuropea con la civilización de los kurganes, de las estepas de Asia.

De todos modos la relación entre biología y lingüística fue estrecha desde el principio. Sin duda, el uso teórico que hizo Charles Darwin de los árboles para explicar la teoría del origen de los organismos influyó en Schleicher. En el capítulo XIV de El origen de la especies, publicado en 1859, Darwin dice claramente que, si se conociera el árbol biológico de los grupos humanos, se podría extraer de él el de las lenguas. Esta prueba no se hizo hasta 1988, por primera vez, e independientemente de la profecía de Darwin.

La correlación entre lenguas y genes no es perfecta porque las conquistas rápidas de las grandes regiones pueden ocasionar que unas lenguas sean reemplazadas por otras no emparentadas con ellas. Pero estos fenómenos no parecen tan frecuentes como para hacer que desaparezca la correlación.”

 

genes, pueblos y lenguas¿Por qué cabe esperar un parecido básico entre la evolución biológica y la lingüítsica?

En efecto, si una palabra puede durar miles de años, un gen puede permanecer sin cambios durante millones de años y a veces miles de millones de años. Pese a estas diferencias, las similitudes entre las dos evoluciones siguen siendo importantes.

Pero hay que dejar claro que no existe ningún motivo para pensar que los genes influyan en la posibilidad de hablar una u otra lengua. El hombre moderno posee, desde su nacimiento, la capacidad de aprender cualquier lengua conocida, y la lengua materna es el resultado de una casualidad individual: el lugar y el grupo social de nacimiento. La estructura de todas las lenguas modernas tiene una complejidad comparable, y las lenguas de los grupos étnicos que viven en un nivel económico primitivo no son, ni mucho menos, más “primitivas” que las nuestras. Si hay un efecto de interacción entre genes y lenguas, son más bien éstas las que pueden influir en los genes, en el sentido de que una diferencia de lengua enre dos poblaciones puede disminuir sus intercambios genéticos, aunque sin anularlos.

La evolución lingüística es un caso particular de evolución cultural, un tema al que dedicaré el siguiente y último capítulo. Ahora nos interesa entender cómo es que existe un paralelismo entre dos evoluciones tan distintas. La explicación es muy sencilla. Dos poblaciones aisladas entre sí se distinguen desde el punto de vista tanto genético como lingüístico. El aislamiento, debido a las barreras geográficas, ecológicas y sociales, impide ( o hace menos probables) los matrimonios entre las dos poblaciones, y por lo tanto también el intercambio genético. Entonces las poblaciones evolucionarán independientemente y se volverán distintas. La diferenciación genética aumentará regularmente con el paso del tiempo. Podemos esperar exactamente lo mismo desde el punto de vista lingüístico: el aislamiento reduce o anula los intercambios culturales, y las dos lenguas también se diferencian. Aunque los cálculos del tiempo de separación entre dos lenguas, mediante la glotocronología, a veces dejan bastante que desear en cuanto a su precisión, en general se observa un aumento de la diferencia lingüística o genética a medida que se prolonga el aislamiento. Por lo tanto, tiene que haber una correspondencia básica entre el árbol lingüístico y el árbol genético, pues reflejan la misma historia de separaciones y aislamientos evolutivos.

La sustitución total de una lengua se ve facilitada por una fuerte presión política organizada. Estas circunstancias son bastante extraordinarias, por lo que a menudo las interacciones entre los pueblos no comportan cambios de lengua. Lenguas distintas habladas en países vecinos pueden permanecer invariables durante milenios, aunque mientras tanto los genes experimentan una sustitución parcial, que a veces continua hasta ser casi total. Es difícil decir en qué punto se encuentra la sustitución del genoma original por el de los vecinos debida al flujo génico, pero sin duda tiene que ser importante. En otros casos la sustitución génica es casi completa, no así la lingüística. Dos poblaciones que hablan lenguas khoisánidas en Tanzania (hadza y sandawe) ya no tienen genes de los khoisan, pero son bastante pequeñas y vivieron rodeadas de bantúes durante miles de años, un período suficiente, con un intercambio genético modesto, para que se lleguen a reemplazar más del 90 por 100 de los genes originales.

Resumiendo, la sustitución de las lenguas no es la única causa de perturbación del paralelismo entre evolución genética y lingüística que se observa actualmente. Los genes también pueden ser reemplazados. Los vecinos geográficos siempre están dispuestos a los intercambios genéticos, con la limitación de que, en general, estos intercambios son comunes solo entre vecinos muy cercanos, es decir, sobre todo allí donde las periferias de grupos sociales o políticos distintos se tocan o se mezclan.”

genes, pueblos y lenguasUna reconstrucción de la historia genética y lingüística del mundo tiene que ser necesariamente incompleta, porque hoy por hoy quedan numerosas lagunas y zonas dudosas. De todos modos lo podemos intentar, a sabiendas de que es muy hipotética, con algunos puntos claros y otros bastantes inseguros, mero ejercicio de la imaginación.

  1. Desde el noroeste de África parte una expansión en una época sin precisar, quizás hace 70.000-75.000 años. Sigue la costa meridional de Asia. Quedan pocas huellas de descendientes de estas poblaciones en la India y el sureste asiático: predravídicas en la India, negritos en las islas Andamán, en Malaysia, y en Filipinas.
  2. Del sureste de Asia parten dos ramas: hacia el norte, Vietnam y China; hacia el sur, Nueva Guinea y Australia, siempre por la costa.
  3. Fechas de llegada: en Australia 60.000 – 55.000 años; en China (Liujiang, Guangxi) 67.000. Origen de australianos, papúas (Nueva Guinea), mongoloidesmeridionales.
  4. Continuación de la navegación a lo largo de la costa oriental de Asia hacia el norte; el movimiento de poblaciones desde la costa hacia el interior origina las poblaciones del noroeste aiático (chinos del norte, coreanos, japoneses, mongoles, buriatos, koriacos, yakutos, chukchi, etc.)
  5. Primer paso por beringia, hace entre 50.000 y 30.000 (¿por tierra firme? Quizá costeando, si la tierra de Beringia solo permaneció emergida hace 25.000 – 10.000 años).
  6. Entre 50.000 y 30.000 años atrás, comienzo del poblamiento de Asia Central y Asia del noreste, a partir del este de Asia.
  7. Entre 45.000 y 40.000 años atrás, comienzo del poblamiento de Oriente Próximo a partir del sur de Asia y del norte y este de África.
  8. Hace unos 40.000 años, comienzo del poblamiento de Europa desde el sureste (Oriente Próximo) y del este (Asia central), y el de América desde el noroeste asiático.

En África los khoisan dan origen a los africanos del noreste y los pigmeos en África central a los que hablarán las lenguas nigerkordofanas y nilosaharianas al norte del ecuador.

La familia lingüística más antigua es la que hoy se denomina khoisan. Quienes hablan  hoy estas lenguas probablemente descienden del primer grupo de hombres modernos.”

genes, pueblos y lenguasla evolución lingüística es muy rápida, y con un análisis más superficial parece que las lenguas más alejadas no tienen ningún parecido entre sí. El paso del tiempo es responsable de cambios fonéticos que pueden ser muy grandes; a menudo también hay cambios semánticos, y ambos dificultan la reconstrucción de los parecidos. La gramática también evoluciona, aunque por término medio lo hace más despacio, y por lo tanto permite reconocer parecidos más antiguos. Pero, bajo la presión de unos cambios rápidos, una lengua llega a ser incomprensible en un plazo bastante corto. Los romanos no entenderían las lenguas que descienden del latín y hoy se hablan en uropa. Tras una separación de 5000 o 10000 años, las palabras que muestran un parentesco reconocible se reducen a un 20 o un 10 por 100. Por suerte, algunas palabras y ciertas partes de la oración poseen una velocidad evolutiva más lenta, y facilitan la reconstrucción de parentescos a veces muy lejanos. Pero cada cambio lingüístico tiene efectos en otros niveles, lo que dificulta el análisis. En una lengua, como observan los lingüistas, “todo está atado junto” (tout se tient).

Antes de pasar a otro asunto, quiero citar el hecho de que hay cinco o seis lenguas que no han encontrado sitio en las 17 familias de Ruhlen (ni en casi ninguna otra clasificación). Una de estas “islas” lingüísticas ya nos resulta familiar: es el vasco o euskera. Hablada por unos 25 000 franceses y millón y medio de epañoles, esta lengua es probablemente un residuo de un período preneolítico, y quizá descienda de las lenguas habladas por los Cro-Magnon de hace 25 000 años y por los primeros europeos modernos que descendían de ellos. Pero desde luego ha cambiado de tal forma que los vascos modernos y los Cro-Magnon no se entenderían.

En cuanto al origen de las lenguas del hombre moderno, no se pueden dar fechas seguras. Aunque hubiera habido más de un origen, existe una estructura común a todas las familias, y esto quizá sea suficiente para pensar que las lenguas habladas hoy descienden de una o varias de las que se hablaban en África en la época de la expansión del hombre moderno, de modo que África habría sido el punto de partida tanto de las poblaciones como de las len guas modernas. Esta fecha puede variar entre 70 000 y 150 000 años.”

 

 

genes, pueblos y lenguasLas expansiones humanas: su origen

El efecto genético de una expansión démica depende sobre todo de la relación numérica entre los inmigrantes y los aborígenes. En el caso de la migración de los agricultores neolíticos a regiones habitadas por cazadores-recolectores, éstos no eran muy numerosos y se reproducían lentamente: un hijo cada cuatro años, lo que supone una velocidad de crecimiento de la población cercana a cero…. La agricultura hizo que la densidad de población posible aumentara de diez a mil veces, y supuesto la desaparición del nomadismo y la necesidad de llevar en brazos a los niños más pequeños. Entre los agricultores, la regla de no procrear durante cuatro años fue perdiendo importancia o despareció… en una economía de cultivo es conveniente contar con ayuda, sobre todo en la vejez, por lo que los niños tienen más valor… Por lo general, los cultivadores se consideran una clase económica superior a los cazadores-recolectores. Puede haber matrimonios mixtos, pero la regla general (por lo menos entre los pigmeos y los habitantes de las aldeas africanas vecinas) es que los cultivadores a veces se casaban con mujeres pigmeas. En la mayor parte de África los futuros maridos compran a su mujer, pagando una cantidad a sus padres, y las mujeres pigmeas cuestan menos; además, tienen fama de ser más fértiles. Pero el matrimonio opuesto no es aceptado socialmente. La mujer puede subir, pero no bajar, en la escala social (a esto en antropología se le llama hipergamia).

En el caso de Europa… La primera expansión, la neolítica, originada en Oriente Próximo, empezó hace 9500 años y duró 4000 año. La segunda probablemente fue más reciente, aunque no tenemos datos arqueológicos ni lingüísticos seguros sobre el origen de la familia de las lenguas urálicas. En general en Europa las influencias urálicas tienen más de 2000 años, y es probable que sean mucho más antiguas. En cuanto al origen de los kurganes, sin  duda es más reciente que el neolítico. Pudo empezar hace unos 5000 años, para terminar al final del Imperio romano. Tenemos que admitir que son cálculos muy imprecisos, pero parece que no andan muy desencaminados. En lo que respecta al cuarto componente, las migraciones partidas de Grecia empezaron entre 2800 y 4000 años atrás. Por lo tanto, parece que el orden cronológico de las expansiones es respetado por el orden de los componentes. El quinto, por su parte, no es una expansión, sino más bien lo contrario, una contracción, y la regla no se aplica.”

 

 

genes, pueblos y lenguasLas expansiones en otros continentes

Cabe esperar que la agricultura se difundiera desde Oriente Próximo, y también desde áreas de origen independiente, a varias regiones. La expansión desde Oriente Próximo hacia el este, hacia irán y la India, ha sido claramente demostrada por los mapas genéticos de Asia, y lo mismo se puede decir de la expansión hacia el norte de África y Arabia. Pero como muchas de estas regiones después se convirtieron en desiertos, quedan pocas poblaciones originales.

La desertización del Sáhara se inició hace unos 5000 años y fue casi completa hace 3000 años. Los caballos debieron sustituirse por camellos, importados de Asia, y muchas poblaciones locales que vivían de la agricultura y de la cría de bovinos debieron dirigirse hacia el sur.

En las estepas asiáticas la agricultura no prosperaba, peo la domesticación del caballo dio a los pastores de Asia unas enormes facilidades de movimiento y de ataque militar. De allí partieron muchas migraciones que tuvieron gran influencia en la historia de Europa y Asia. La primera expansión por Asia fue probablemente la que partió de las comunidades kurganes, asentadas en el noroeste del Cáucaso y del mar Caspio, hace unos 5000 años y pasando por Turkmenistán se dirigió a Afganistán, Irán, Pakistán y la India. Esta expansión contribuyó a la desaparición, alrededor de 1500 a.C., de la civilización del valle del Indo (cuyas ciudades más importantes eran Harappa y Mohenjo-Daro).

En torno al siglo III a.C. los pueblos de las estepas orientales, que hablaban lenguas altaicas, de la subfamilia turca (entre ellos los hunos), desarrollaron armas y estrategias nuevas. Su presión fue muy fuerte sobre China, Tíbet, Asia Central y la India. En el siglo XI llegaron a Turquía, que fue conquistada por completo en 1453 con la caida de Constantinopla y del Imperio romano de Oriente. El avance de los pastores nómadas continuó hasta los siglos recientes. A veces se puede reconocer su efecto genético, pero siempre está muy diluido, porque los conquistadores eran numéricamente débiles, pero militarmente fuertes, comparados con las poblaciones conquistadas: en Turquía (el lugar más alejado conquistado de forma duradera por los nómadas del este asiático) no se encuentran huellas genéticas claras de los conquistadores de origen mongol, pero los análisis realizados hasta ahora no son suficientes.”